Flank pain in children
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El dolor de costado (o dolor en el flanco) es una molestia en un lado de la espalda, entre las costillas y la cadera. En los niños, puede deberse a varias causas, como infecciones urinarias, piedras en el riñón o problemas musculares. Es importante que un pediatra evalúe el dolor para encontrar la causa.
Datos clave
El dolor de costado en niños no es extremadamente común, pero ocurre con cierta frecuencia, especialmente por infecciones urinarias o problemas renales. Si su hijo presenta este dolor, no es algo raro y hay tratamientos efectivos.
Afecta a niños de todas las edades, pero es más frecuente en niñas con infecciones de orina y en niños mayores con cálculos renales. También puede verse en niños activos por lesiones musculares.
El pediatra hará preguntas sobre el dolor, revisará al niño y pedirá algunas pruebas sencillas para encontrar la causa.
Primero, el médico escuchará los síntomas y examinará la barriga y la espalda del niño. Luego, si es necesario, pedirá una muestra de orina. Es un proceso rápido y sin molestias. En algunos casos, se hará una ecografía, que es como una foto con ondas de sonido, sin dolor y segura.
El tratamiento depende de la causa. Puede incluir medicamentos para infecciones o para aliviar el dolor, reposo y aumento de la ingesta de líquidos. Siempre debe ser indicado por un pediatra.
Los médicos pueden recetar antibióticos si hay una infección urinaria, o medicamentos para ayudar a expulsar cálculos pequeños. El dolor se controla con analgésicos adecuados para niños, siempre bajo prescripción. Si hay estreñimiento, se puede indicar un tratamiento para ablandar las heces.
Si su hijo tiene dolor de costado recurrente, siga las indicaciones del médico. Lleve un registro de los síntomas para compartir con el pediatra. Asegúrese de que el niño tome suficiente agua y vaya al baño con regularidad.
Una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras, ayuda a prevenir el estreñimiento y los cálculos. Reducir el consumo de sal y bebidas azucaradas. El ejercicio moderado es bueno, pero si el niño tiene dolor, es mejor reposar unos días.
No siempre se puede prevenir, pero algunas medidas reducen el riesgo: mantener una buena hidratación, que el niño orine con frecuencia, tratar el estreñimiento a tiempo y cuidar la higiene íntima.
No hay vacunas específicas para las causas más comunes del dolor de costado.
No se realiza un cribado rutinario. Sin embargo, si su hijo ha tenido varias infecciones urinarias, el pediatra puede pedir estudios de imagen para descartar anomalías.
La mayoría de los niños con dolor de costado se recuperan completamente con el tratamiento adecuado. Las infecciones urinarias se curan con antibióticos, y los cálculos pequeños suelen expulsarse solos. Con seguimiento médico, los niños pueden llevar una vida normal y sin dolor. Siempre hay esperanza y opciones para ayudar a su hijo.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
La cirugía rara vez es necesaria en niños. Solo se considera si hay un cálculo muy grande que no sale solo, una malformación renal o un absceso que no responde al tratamiento médico. En esos casos, el pediatra derivará a un urólogo infantil.
El dolor recurrente puede hacer que el niño se sienta ansioso o frustrado. Hable con él sobre sus molestias y explíquele que los médicos están ayudando. Si nota cambios de ánimo o miedo a ir al baño, consulte al pediatra o a un psicólogo infantil.