Heartburn in children
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La acidez estomacal, también llamada reflujo ácido, es una sensación de ardor en el pecho o la garganta que ocurre cuando el ácido del estómago sube hacia el esófago (el tubo que conecta la boca con el estómago). En los niños, esto puede causar molestias y, a veces, problemas para comer o dormir.
Datos clave
Sí, es bastante común, especialmente en bebés y niños pequeños. Muchos niños tienen episodios ocasionales de reflujo, pero la acidez persistente (enfermedad por reflujo gastroesofágico) afecta a un porcentaje significativo.
Puede afectar a niños de todas las edades, desde recién nacidos hasta adolescentes. Es más frecuente en bebés prematuros, niños con problemas neurológicos o aquellos con sobrepeso.
El médico generalmente puede diagnosticar la acidez con solo escuchar los síntomas y hacer un examen físico. A veces se realizan pruebas para confirmar o descartar otras causas.
El médico empezará con preguntas sobre los síntomas y hábitos del niño. Es posible que pida un diario de alimentos y síntomas. La mayoría de las pruebas no son dolorosas; algunas requieren que el niño ayune (no coma) por unas horas.
El tratamiento se enfoca primero en cambios en el estilo de vida y la alimentación. Si estos no son suficientes, el médico puede recomendar medicamentos que reducen el ácido o ayudan a que el estómago se vacíe más rápido. En casos muy raros, se considera cirugía.
Con algunos ajustes, la mayoría de los niños pueden controlar la acidez y llevar una vida normal. Es importante identificar los desencadenantes y mantener una rutina de comidas y sueño consistentes.
No siempre se puede prevenir, pero se reduce el riesgo manteniendo un peso saludable, evitando comidas muy abundantes y los alimentos que desencadenan la acidez. En bebés, mantenerlos erguidos después de comer ayuda.
Con el manejo adecuado, la mayoría de los niños mejoran significativamente. Muchos superan la acidez a medida que crecen, especialmente si se deben a causas relacionadas con la alimentación. Es importante seguir las recomendaciones del pediatra y mantener una comunicación abierta.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 16 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.
Si los cambios de hábitos no son suficientes, el médico puede recetar medicamentos que disminuyen la producción de ácido en el estómago o neutralizan el ácido. También hay medicamentos que ayudan a que el estómago se vacíe más rápido. Nunca le dé a su hijo ningún medicamento sin consultar al pediatra.
La cirugía (funduplicatura) se considera solo en casos muy graves donde los medicamentos no funcionan o hay complicaciones como dificultad para respirar o esofagitis severa. Es poco frecuente en niños.
Una dieta variada y equilibrada, rica en frutas, verduras y fibra, puede ayudar. El ejercicio moderado favorece la digestión y el control de peso. Evite que el niño haga ejercicio intenso justo después de comer.
La acidez frecuente puede causar irritabilidad o ansiedad, especialmente si interfiere con el sueño o las comidas. Es normal sentirse frustrado, pero la mayoría de los niños mejoran con el tratamiento. Hable con el médico si nota cambios en el ánimo o el comportamiento.