Shingles vaccine
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La vacuna contra el herpes zóster (culebrilla) es una inyección que ayuda a prevenir esta enfermedad dolorosa. El herpes zóster es una erupción con ampollas causada por el mismo virus que da la varicela. Después de tener varicela, el virus queda dormido en el cuerpo y puede reactivarse años después, causando culebrilla. La vacuna reduce mucho el riesgo de tener culebrilla y, si alguien la llega a tener, los síntomas suelen ser más leves y duran menos tiempo.
Datos clave
- La vacuna se recomienda para adultos de 50 años o más, incluso si ya tuvieron culebrilla antes.
- Se aplica en dos dosis, con 2 a 6 meses de diferencia.
- No contiene el virus vivo, por lo que es segura para personas con el sistema inmunitario debilitado.
La culebrilla es una enfermedad común. Aproximadamente 1 de cada 3 personas tendrá culebrilla en algún momento de su vida, sobre todo después de los 50 años. La vacuna ayuda a prevenirlo.
Cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar culebrilla. El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años. También tienen mayor riesgo las personas con el sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, por ciertos medicamentos o enfermedades).
Síntomas
- Si la erupción aparece cerca de los ojos, especialmente si hay dolor o cambios en la visión.
- Si hay fiebre muy alta con confusión o rigidez en el cuello.
- Si hay dificultad para respirar o debilidad repentina en alguna parte del cuerpo.
- ⚠Si el dolor es muy intenso y no mejora con medidas básicas.
- ⚠Si la erupción tiene signos de infección (enrojecimiento, pus, mucha hinchazón).
- ⚠Si la erupción se extiende a muchas partes del cuerpo.
Síntomas comunes
- La culebrilla suele comenzar con dolor, ardor, hormigueo o picazón en un lado del cuerpo o la cara.
- Luego aparece una erupción con ampollas llenas de líquido que forman costras después de unos días.
- Puede haber fiebre, dolor de cabeza, cansancio y sensibilidad a la luz.
Síntomas en niños
- La culebrilla en niños es poco común, pero puede ocurrir si han tenido varicela. Los síntomas suelen ser más leves que en adultos.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, el dolor puede ser más intenso y durar más tiempo.
- La erupción puede ser más grave y tardar más en sanar.
- La complicación más frecuente en este grupo es el dolor nervioso persistente, llamado neuralgia postherpética.
Causas
Causas principales
- La culebrilla es causada por el mismo virus que la varicela: el virus varicela-zóster.
- Después de la varicela, el virus queda inactivo en el sistema nervioso. Años después, puede reactivarse y viajar por los nervios hasta la piel, causando la erupción.
Factores de riesgo
- Edad mayor de 50 años.
- Tener el sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, por quimioterapia, VIH, o medicamentos como los corticoides).
- Haber tenido varicela antes de los 18 meses.
- Estrés intenso o enfermedad que baje las defensas.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor o erupción en la cara, especialmente cerca de los ojos.
- Si la erupción se ve infectada o tiene mucho pus.
- Si el dolor es muy fuerte y no cede con reposo o analgésicos de venta libre.
Programe una cita de rutina si:
- Si es mayor de 50 años y aún no se ha vacunado, consulte a su médico sobre la vacuna contra el herpes zóster.
- Si ya tuvo culebrilla, también puede vacunarse para prevenir otro episodio.
Diagnóstico
El médico generalmente diagnostica la culebrilla con solo observar la erupción y preguntar sobre los síntomas. La erupción con ampollas en un solo lado del cuerpo es muy característica.
Pruebas que se pueden realizar
- En casos poco claros, el médico puede tomar una muestra del líquido de las ampollas y enviarla al laboratorio para confirmar el virus.
- No se necesitan análisis de sangre de rutina para diagnosticar culebrilla.
Qué esperar en su cita
El médico le preguntará sobre sus síntomas, su historial de varicela y su edad. Le examinará la piel. Si se confirma culebrilla, le indicará el tratamiento más adecuado. También aprovechará para hablar sobre la vacuna si aún no la ha recibido.
Tratamiento
Aunque no hay cura para la culebrilla, existen tratamientos que ayudan a aliviar los síntomas y acelerar la recuperación. Lo más importante es empezar el tratamiento lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 72 horas desde que aparece la erupción.
Autocuidado en el hogar
- Mantenga la erupción limpia y seca para evitar infecciones.
- Use compresas frías y húmedas sobre las ampollas para calmar el ardor.
- Descanse lo suficiente y evite el estrés.
- Use ropa holgada y de algodón para no irritar la piel.
Tratamientos médicos
El médico puede recetar medicamentos antivirales en pastillas para reducir la duración y la gravedad de la enfermedad. También puede recomendar analgésicos para el dolor, como el paracetamol o ibuprofeno, pero siempre siguiendo las indicaciones del médico. En algunos casos, se usan cremas o parches con anestésicos locales para el dolor. Nunca tome antibióticos a menos que el médico los recete, solo sirven si hay infección bacteriana.
¿Cuándo se considera la cirugía?
No se necesita cirugía para tratar la culebrilla.
Vivir con esta afección
Durante un brote de culebrilla, evite el contacto con personas que no hayan tenido varicela o no estén vacunadas, especialmente embarazadas, recién nacidos y personas con defensas bajas. La culebrilla no se contagia directamente, pero el líquido de las ampollas puede transmitir el virus de la varicela a alguien que nunca la tuvo.
Consejos de estilo de vida
- Duerma bien para ayudar a su sistema inmunitario.
- Evite el estrés tanto como sea posible.
- Lávese las manos con frecuencia, especialmente después de tocar la erupción.
Dieta y ejercicio
Lleve una alimentación equilibrada con frutas, verduras y suficiente líquido. El ejercicio suave, como caminar, puede ayudar a mantener las defensas, pero descanse si está cansado.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor persistente de la culebrilla puede causar ansiedad, tristeza o dificultad para dormir. No dude en hablar con su médico si se siente abrumado. También puede llamar a una línea de apoyo emocional si lo necesita.
Prevención
Sí, la mejor manera de prevenir la culebrilla es vacunándose. La vacuna reduce el riesgo de enfermar y, si alguien se enferma, la enfermedad es más leve. Además, vacunarse ayuda a prevenir la complicación más temida: el dolor nervioso que dura meses o años (neuralgia postherpética).
Vacunas
Existe una vacuna segura y eficaz contra el herpes zóster. Se recomienda para adultos de 50 años o más, y también para personas de 18 años o más con mayor riesgo (por ejemplo, por enfermedades o tratamientos que debilitan el sistema inmunitario). La vacuna se aplica en dos dosis separadas por 2 a 6 meses. Hable con su médico o centro de vacunación para saber si es adecuada para usted.
Programas de detección
No hay pruebas de detección para la culebrilla. La prevención se basa en la vacunación y en mantener un sistema inmunitario saludable.
Complicaciones
Si no se trata
- Neuralgia postherpética: dolor intenso que continúa en la zona donde estuvo la erupción, incluso después de que esta sane. Puede durar meses o años.
- Infecciones bacterianas de la piel por rascarse las ampollas.
- Problemas oculares si la erupción afecta el ojo: puede causar pérdida de visión.
- Debilidad muscular o parálisis en la zona afectada, aunque es poco frecuente.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas se recuperan completamente de la culebrilla, especialmente si reciben tratamiento temprano y tienen el sistema inmunitario sano. La vacuna ha reducido mucho la frecuencia y gravedad de la enfermedad. Aunque el dolor puede ser molesto, hay formas de manejarlo. Con el cuidado adecuado y el apoyo de su médico, puede sobrellevar la enfermedad y evitar complicaciones graves.
Encontrar apoyo
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 20 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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