Anafilaxia
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- NICE—Anaphylaxis: assessment and referral after emergency treatment. CG134(2020)
- NHS—Anaphylaxis(2023)
- WHO—Anaphylaxis(2023)
- WAO—World Allergy Organization Anaphylaxis Guidelines(2020)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La anafilaxia es una reacción alérgica muy grave y de aparición rápida que afecta a todo el cuerpo al mismo tiempo. Ocurre cuando el sistema inmunitario (el sistema de defensa del cuerpo) reacciona de forma exagerada ante algo que percibe como una amenaza, como un alimento, un medicamento o la picadura de un insecto. En pocos minutos, esta reacción puede volverse peligrosa para la vida, ya que puede dificultar la respiración, bajar la presión arterial y afectar al corazón. Por eso, la anafilaxia siempre se considera una emergencia médica.
Datos clave
- La anafilaxia puede ocurrir muy rápido, a veces en cuestión de segundos o minutos tras el contacto con el desencadenante.
- Es una emergencia médica: requiere atención inmediata. Si sospechas que alguien la está teniendo, llama a los servicios de emergencia de tu país (112 en España) sin demora.
- Con el tratamiento adecuado y tomado a tiempo, la mayoría de las personas se recuperan completamente.
La anafilaxia no es un problema extremadamente frecuente, pero tampoco es rara. Se calcula que a lo largo de la vida, entre 1 y 3 de cada 100 personas pueden experimentar al menos un episodio. En los últimos años, los casos han aumentado, probablemente porque también han aumentado las alergias en general.
Puede afectar a personas de cualquier edad, desde bebés hasta personas mayores. Sin embargo, es algo más frecuente en personas que ya tienen alergias conocidas, asma u otras enfermedades del sistema inmunitario. Los niños suelen reaccionar más ante alimentos, mientras que los adultos mayores presentan mayor riesgo con medicamentos y picaduras de insectos.
Síntomas
- Dificultad grave para respirar o sensación de ahogo
- Hinchazón de la lengua o la garganta que dificulta hablar o tragar
- Pérdida del conocimiento o desmayo
- Caída brusca de la presión arterial con mareos intensos
- Labios o uñas de color azulado o morado
- Pulso muy débil o sensación de que el corazón se detiene
- Cualquier combinación de síntomas en la piel, respiración y presión arterial que aparezca de repente
- ⚠Urticaria generalizada que aparece de repente tras comer algo nuevo o recibir un medicamento
- ⚠Hinchazón leve de labios o párpados sin dificultad respiratoria
- ⚠Náuseas o vómitos intensos junto con picazón generalizada
- ⚠Sensación de hormigueo en la boca o en las manos tras comer
Síntomas comunes
- Urticaria (ronchas rojas con picazón) o enrojecimiento de la piel en varias partes del cuerpo
- Hinchazón de la cara, los labios, la lengua o la garganta
- Dificultad para respirar, sensación de ahogo o respiración con silbidos (sibilancias)
- Caída brusca de la presión arterial, que puede causar mareos o desmayo
- Pulso acelerado o sensación de que el corazón late muy fuerte
- Náuseas, vómitos, dolor de barriga o diarrea
- Sensación de miedo intenso o de que 'algo muy malo está pasando'
- Palidez o coloración azulada de los labios o las uñas
- Debilidad repentina o pérdida de consciencia
Síntomas en niños
- Llanto intenso e inconsolable sin causa aparente
- Enrojecimiento súbito de la piel, manchas o hinchazón visible en la cara
- Tos repetida, respiración ruidosa o dificultad para respirar
- Vómitos o diarrea justo después de comer algo
- Pérdida súbita de fuerza o flacidez del cuerpo
- En bebés: rechazo repentino a comer, irritabilidad extrema o somnolencia inusual
Síntomas en adultos mayores
- Mareos o sensación de que van a desmayarse
- Confusión o desorientación repentina
- Dolor en el pecho o palpitaciones fuertes
- Caída de tensión arterial que puede ser confundida con otros problemas cardíacos
- Los síntomas pueden ser menos llamativos visualmente (menos urticaria) pero igualmente graves
- Mayor riesgo de complicaciones cardíacas durante el episodio
Causas
Causas principales
- Alimentos: los más frecuentes son los frutos secos (especialmente cacahuetes y nueces), el marisco, el pescado, la leche, el huevo y el trigo
- Medicamentos: especialmente antibióticos (como los de la familia de la penicilina), antiinflamatorios y algunos anestésicos
- Picaduras de insectos: principalmente abejas, avispas y hormigas rojas
- Látex: el material de algunos guantes médicos o globos
- Medios de contraste: líquidos que se inyectan en algunos estudios de imagen como la tomografía
- Ejercicio físico intenso, sobre todo cuando se combina con comer ciertos alimentos justo antes (esto se llama anafilaxia inducida por ejercicio)
- En algunos casos, no se encuentra ninguna causa clara (esto se llama anafilaxia idiopática)
Factores de riesgo
- Haber tenido un episodio previo de anafilaxia
- Tener alergias conocidas a alimentos, medicamentos o venenos de insectos
- Padecer asma, especialmente si no está bien controlada
- Tener otras enfermedades alérgicas como eccema o rinitis alérgica
- Tener mastocitosis (una enfermedad en la que hay demasiadas células del sistema inmunitario llamadas mastocitos)
- Antecedentes familiares de anafilaxia o alergias graves
- Ser adulto mayor o tener enfermedades del corazón (aumenta el riesgo de complicaciones)
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Después de cualquier episodio de anafilaxia, aunque te hayas recuperado, debes acudir a urgencias o a tu médico el mismo día
- Si tienes síntomas de alergia grave que no responden a lo que tomas habitualmente
- Si eres alérgico conocido y has estado expuesto a tu desencadenante, aunque aún no tengas síntomas graves
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes alergias y nunca has consultado con un especialista en alergología (un médico experto en alergias)
- Si quieres saber exactamente a qué eres alérgico para poder evitarlo mejor
- Si quieres aprender a usar correctamente un autoinyector de emergencia (dispositivo que se lleva encima para usar en caso de reacción grave)
- Si tienes hijos con alergias conocidas y quieres planificar un plan de acción ante emergencias
Diagnóstico
El diagnóstico de anafilaxia suele hacerse en el momento del episodio, basándose en los síntomas que presenta la persona. Los médicos de urgencias pueden reconocerla rápidamente por la combinación típica de síntomas en la piel, la respiración y la circulación. Después, cuando ya estás estable y fuera de peligro, el especialista en alergología realizará pruebas para identificar exactamente cuál fue el desencadenante, lo que es fundamental para evitar futuros episodios.
Pruebas que se pueden realizar
- Historia clínica detallada: el médico preguntará qué comiste, qué tomaste, si te picó algún insecto o si estuviste en contacto con algún producto nuevo antes de la reacción
- Análisis de sangre: se pueden medir ciertos marcadores (como la triptasa, una sustancia que liberan las células del sistema inmunitario) que confirman que hubo una reacción anafiláctica
- Pruebas cutáneas de alergia: se aplican pequeñas cantidades de posibles desencadenantes en la piel para ver si hay reacción
- Análisis de inmunoglobulina E (IgE) específica: un análisis de sangre que mide si el sistema inmunitario ha generado anticuerpos (proteínas de defensa) contra un alérgeno concreto
- Pruebas de provocación controlada: en casos seleccionados y siempre en un entorno médico seguro, se puede exponer de forma muy cuidadosa al alérgeno sospechoso para confirmar el diagnóstico
Qué esperar en su cita
Las pruebas de alergia son generalmente seguras y bien toleradas. Normalmente se realizan en la consulta del especialista en varias visitas. Es posible que el médico te pida que evites ciertos medicamentos antihistamínicos (que reducen la alergia) unos días antes de las pruebas. Todo el proceso suele ser bastante tranquilo y el objetivo es darte respuestas claras para que puedas protegerte mejor.
Tratamiento
La anafilaxia es una emergencia y su tratamiento debe ser inmediato. El objetivo es estabilizar al paciente lo más rápido posible, mantener la respiración y la presión arterial, y detener la reacción del sistema inmunitario. Después del episodio agudo, el tratamiento a largo plazo se centra en evitar los desencadenantes y estar preparado por si vuelve a ocurrir.
Autocuidado en el hogar
- Si llevas un autoinyector de emergencia recetado por tu médico, úsalo de inmediato ante los primeros síntomas de anafilaxia, incluso antes de que llegue la ambulancia
- Llama a emergencias (112 en España) inmediatamente después de usar el autoinyector, o pide a alguien que llame mientras lo usas
- Túmbate con las piernas elevadas si sientes mareos o debilidad; si tienes dificultad para respirar, siéntate erguido
- No te quedes solo: quédate con alguien de confianza hasta que llegue la ayuda médica
- Si la persona está inconsciente y no respira, hay que iniciar la reanimación cardiopulmonar (RCP) si sabes cómo hacerla
- Una vez superado el episodio, evita con cuidado todos los desencadenantes identificados
Tratamientos médicos
En urgencias, el equipo médico administrará el tratamiento que detenga la reacción alérgica y estabilice las funciones vitales. Esto incluye medicamentos inyectables para relajar las vías respiratorias, reducir la inflamación (hinchazón) y mantener la presión arterial en un rango seguro. También es posible que se administre oxígeno y líquidos por vía intravenosa (por el suero). En algunos casos, si la garganta está muy hinchada, puede ser necesario asegurar la vía aérea con ayuda de dispositivos médicos. Después del episodio agudo, el médico puede recetarte un autoinyector de emergencia para que lo lleves siempre contigo. En personas con alergias graves a venenos de insectos, existe un tratamiento llamado inmunoterapia (vacunas de desensibilización) que puede reducir de forma importante el riesgo de futuras reacciones graves.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es parte del tratamiento habitual de la anafilaxia. En casos extremadamente raros en los que la hinchazón de la garganta bloquea completamente el paso del aire, el equipo médico puede necesitar realizar un procedimiento de emergencia para asegurar la vía respiratoria, pero esto ocurre en el hospital y lo realizan profesionales especializados.
Vivir con esta afección
Vivir con el riesgo de anafilaxia puede parecer abrumador al principio, pero con la preparación adecuada, la mayoría de las personas llevan una vida completamente normal. La clave está en conocer bien tus desencadenantes, saber qué hacer ante una emergencia y comunicárselo a las personas cercanas. Con el tiempo, la mayoría de quienes han tenido anafilaxia se adaptan muy bien y ganan confianza en su capacidad de protegerse.
Consejos de estilo de vida
- Lleva siempre contigo el autoinyector de emergencia que te haya recetado tu médico, en todo momento y en todos los lugares
- Usa una pulsera o tarjeta de identificación médica que indique tu alergia grave, por si no pudieras hablar en una emergencia
- Informa a tus familiares, amigos, compañeros de trabajo y profesores de tus hijos sobre tu alergia y cómo actuar en caso de emergencia
- Lee siempre las etiquetas de los alimentos con atención y pregunta por los ingredientes cuando comas fuera de casa
- Comunica tus alergias a cualquier médico, dentista o farmacéutico antes de recibir cualquier tratamiento
- Ten un plan de acción escrito y acordado con tu médico, y compártelo con las personas de tu entorno cercano
Dieta y ejercicio
Si tu anafilaxia es causada por algún alimento, es fundamental evitarlo completamente y aprender a identificarlo en etiquetas e ingredientes. Un dietista-nutricionista puede ayudarte a mantener una alimentación equilibrada y segura sin ese alimento. En cuanto al ejercicio, si has tenido anafilaxia inducida por el ejercicio, tu médico te explicará qué precauciones tomar, como no comer ciertos alimentos en las horas previas a la actividad física. El ejercicio en sí mismo sigue siendo muy recomendable para tu salud general.
Salud mental y bienestar emocional
Es completamente normal sentir miedo, ansiedad o preocupación después de haber tenido una anafilaxia. Algunas personas desarrollan una ansiedad importante ante la posibilidad de tener otro episodio, lo que puede afectar su calidad de vida. Si sientes que el miedo te impide hacer actividades cotidianas o disfrutar de la vida, no estás solo y mereces apoyo. Hablar con un psicólogo o terapeuta puede ser de gran ayuda. Si en algún momento sientes que la situación te supera emocionalmente, no dudes en buscar ayuda profesional.
Prevención
Aunque no siempre es posible prevenir el primer episodio de anafilaxia, sí es posible reducir mucho el riesgo de que se repita. La prevención más efectiva es identificar y evitar los desencadenantes conocidos. Además, estar siempre preparado con el tratamiento de emergencia adecuado puede marcar una diferencia enorme si ocurre una nueva reacción. En el caso de alergias a venenos de insectos, existe la inmunoterapia (un tratamiento de desensibilización a largo plazo) que puede reducir considerablemente el riesgo de anafilaxia en futuras picaduras. Habla con tu alergólogo sobre si este tratamiento es adecuado para ti.
Vacunas
Si eres alérgico a algún componente de una vacuna, como el huevo o ciertos estabilizantes, es fundamental que lo comuniques siempre antes de vacunarte. En la mayoría de los casos, los centros de vacunación están preparados para administrar la vacuna de forma segura con la vigilancia adecuada. Nunca dejes de vacunarte sin consultar primero con tu médico, ya que los beneficios de las vacunas suelen superar ampliamente los riesgos.
Programas de detección
No existe un cribado (prueba de detección sistemática) general para predecir quién va a tener anafilaxia en el futuro. Sin embargo, si tienes alergias conocidas, tu médico puede valorar realizar pruebas específicas para conocer mejor tu perfil alérgico y evaluar tu nivel de riesgo. Esto ayuda a planificar las medidas preventivas más adecuadas para ti.
Complicaciones
Si no se trata
- Obstrucción total de las vías respiratorias por la hinchazón de la garganta, que puede impedir respirar
- Caída grave de la presión arterial que puede llevar a un estado de choque (shock anafiláctico): el cuerpo no recibe suficiente sangre ni oxígeno
- Daño en órganos vitales como el cerebro, el corazón o los riñones por falta de oxígeno
- Paro cardíaco o respiratorio
- En casos sin tratamiento, puede ser mortal
Pronóstico a largo plazo
Con el reconocimiento rápido y el tratamiento adecuado, la gran mayoría de las personas que sufren anafilaxia se recuperan por completo sin dejar secuelas. La clave está en actuar sin demora. Las personas que han tenido anafilaxia y siguen correctamente el plan de prevención y seguridad que establece su médico llevan vidas plenas y activas. Los avances en el diagnóstico alérgico y los tratamientos de desensibilización ofrecen cada vez más opciones y seguridad para quienes viven con alergias graves.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- World Allergy Organization (WAO) — Información en varios idiomas para pacientes ↗
- Anaphylaxis Campaign — Recursos sobre anafilaxia (inglés) ↗
- European Academy of Allergy and Clinical Immunology (EAACI) — Información para pacientes ↗
Organizaciones locales
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.