COVID-19
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- NICE—COVID-19 rapid guideline. NG191(2023)
- NHS—COVID-19(2024)
- WHO—COVID-19 fact sheet(2024)
- CDC—COVID-19(2024)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El COVID-19 es una enfermedad respiratoria causada por un virus llamado SARS-CoV-2. Este virus pertenece a la familia de los coronavirus, un grupo de virus que pueden afectar las vías respiratorias (los conductos por donde respiras). El COVID-19 puede manifestarse de maneras muy diferentes en cada persona: algunas personas apenas sienten síntomas leves, mientras que otras pueden sentirse muy enfermas y necesitar atención médica urgente. La enfermedad apareció por primera vez a finales de 2019 y se extendió por todo el mundo convirtiéndose en una pandemia.
Datos clave
- El COVID-19 se transmite principalmente al respirar gotitas o partículas diminutas que una persona infectada expulsa al hablar, toser, estornudar o respirar.
- La mayoría de las personas con COVID-19 se recuperan en casa con descanso y cuidados básicos, aunque algunas necesitan atención hospitalaria.
- Existen vacunas disponibles que reducen significativamente el riesgo de enfermarse gravemente, de ser hospitalizado y de morir por COVID-19.
El COVID-19 es muy común a nivel mundial. Desde el inicio de la pandemia, cientos de millones de personas han sido infectadas en todo el mundo. Aunque la emergencia sanitaria global ya fue declarada terminada, el virus sigue circulando y causando infecciones, especialmente en temporadas de otoño e invierno. Es importante mantenerse informado sobre la situación en tu país o región.
El COVID-19 puede afectar a cualquier persona, sin importar la edad, el sexo o el estado de salud. Sin embargo, las personas mayores de 60 años, las que tienen enfermedades crónicas (como diabetes, enfermedades del corazón, obesidad o enfermedades de los pulmones) y las que tienen el sistema inmunitario debilitado (es decir, las defensas del cuerpo no funcionan bien) tienen mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave.
Síntomas
- Dificultad grave para respirar o sensación de que el aire no llega — llama al número de emergencias de tu país (112 en España, 911 en México y muchos países de América Latina) de inmediato
- Dolor o presión fuerte y persistente en el pecho
- Confusión repentina, dificultad para mantenerse despierto o pérdida de conciencia
- Labios, uñas o piel de color azulado o grisáceo (lo que se llama cianosis) — señal de que el cuerpo no recibe suficiente oxígeno
- Incapacidad total para mantenerse despierto o para responder a otras personas
- ⚠Fiebre muy alta que no baja con medidas habituales
- ⚠Dificultad para respirar leve o moderada que va empeorando
- ⚠Síntomas que mejoraron y luego volvieron a empeorar
- ⚠Sensación de presión o dolor en el pecho que no es muy fuerte pero persiste
- ⚠En niños: fiebre alta con sarpullido, ojos rojos o dolor abdominal intenso
- ⚠En personas mayores: confusión repentina o incapacidad para caminar con seguridad
Síntomas comunes
- Fiebre o escalofríos
- Tos seca o con flema
- Cansancio extremo o fatiga
- Dolor de cabeza
- Dolor de garganta
- Congestión o secreción nasal
- Pérdida del olfato (no poder oler) o del gusto (no poder saborear) — aunque esto es menos frecuente con las variantes más recientes
- Dolor muscular o en el cuerpo
- Náuseas, vómitos o diarrea
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire (en casos más graves)
Síntomas en niños
- En la mayoría de los niños, los síntomas son leves o parecidos a los de un resfriado común
- Fiebre
- Congestión nasal o secreción por la nariz
- Irritabilidad o llanto más de lo habitual en bebés
- Vómitos o diarrea
- En casos raros, puede presentarse el Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico (MIS-C), una complicación grave que causa inflamación en varios órganos del cuerpo — si tu hijo tiene fiebre alta persistente con sarpullido, ojos rojos o dolor abdominal intenso, busca atención médica de inmediato
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser menos obvios o diferentes a los habituales
- Confusión repentina o desorientación (dificultad para pensar con claridad)
- Debilidad o caídas sin causa aparente
- Pérdida del apetito
- Fiebre que puede ser baja o incluso ausente en algunos casos
- Dificultad para respirar que puede aparecer rápidamente
- Empeoramiento de enfermedades previas como la diabetes o la insuficiencia cardíaca
Causas
Causas principales
- El COVID-19 es causado por el virus SARS-CoV-2, que pertenece a la familia de los coronavirus.
- El virus se transmite principalmente por el aire, a través de gotitas muy pequeñas (llamadas aerosoles) que se producen cuando una persona infectada respira, habla, canta, tose o estornuda.
- También puede transmitirse al tocarse la boca, la nariz o los ojos después de haber tocado superficies o manos contaminadas con el virus, aunque esta vía es menos frecuente.
- Una persona puede transmitir el virus incluso antes de saber que está enferma, porque los síntomas pueden tardar entre 2 y 14 días en aparecer — este período se llama incubación.
Factores de riesgo
- Tener más de 60 años de edad
- Padecer enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial (presión alta), enfermedades del corazón o enfermedades de los pulmones como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
- Obesidad (tener un peso corporal muy por encima del saludable)
- Sistema inmunitario debilitado, ya sea por una enfermedad o por ciertos tratamientos médicos
- No estar vacunado o no tener las dosis de refuerzo al día
- Vivir o trabajar en lugares con muchas personas juntas y poca ventilación
- Tener contacto cercano con alguien que está infectado
- Fumar o haber fumado, ya que daña los pulmones y reduce la capacidad de combatir infecciones respiratorias
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes dificultad para respirar, aunque sea leve
- Si la fiebre es muy alta o dura más de 5 días sin mejorar
- Si perteneces a un grupo de riesgo (mayores, personas con enfermedades crónicas) y has dado positivo o tienes síntomas
- Si los síntomas empeoran después de haber mejorado varios días
- Si un bebé menor de 3 meses tiene fiebre
- Si tienes síntomas y estás embarazada
- Si sientes confusión, mareo intenso o dificultad para pensar con claridad
Programe una cita de rutina si:
- Si quieres saber si tus síntomas son compatibles con COVID-19 y necesitas orientación
- Si te has recuperado pero sigues sintiéndote cansado, con niebla mental (dificultad para concentrarte) u otros síntomas que no desaparecen después de varias semanas — esto podría ser lo que se conoce como COVID persistente o Long COVID
- Si tienes preguntas sobre la vacunación o sobre cómo proteger a tu familia
- Si necesitas un certificado médico o documentación relacionada con tu enfermedad
Diagnóstico
El diagnóstico del COVID-19 se realiza principalmente mediante pruebas que detectan la presencia del virus en tu cuerpo. Tu médico o el personal de salud te preguntará sobre tus síntomas, cuándo comenzaron y si has tenido contacto con personas infectadas. Según esta información, decidirán qué tipo de prueba es la más adecuada para ti.
Pruebas que se pueden realizar
- Prueba de antígenos (prueba rápida): Es la más común y sencilla. Se hace con un hisopo (un bastoncito con algodón) en la nariz o garganta. Entrega resultados en 15 a 30 minutos y puede hacerse en casa o en una farmacia. Es muy útil para detectar el virus cuando hay muchos síntomas activos.
- Prueba de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa): Es más precisa que la prueba rápida. También usa un hisopo nasal o de garganta, pero la muestra se envía a un laboratorio y los resultados pueden tardar entre horas y días. Es la prueba de referencia cuando se necesita mayor exactitud.
- Prueba de anticuerpos (serología): Analiza una muestra de sangre para ver si tu cuerpo ha producido defensas contra el virus en el pasado. No sirve para saber si estás enfermo en este momento, sino si ya tuviste la infección anteriormente.
- Oximetría de pulso: Un pequeño aparato que se pone en el dedo para medir el nivel de oxígeno en la sangre. No detecta el virus, pero ayuda al médico a saber si tu cuerpo está recibiendo suficiente oxígeno.
- Radiografía o tomografía de tórax (pecho): En casos más graves, se pueden pedir imágenes del pecho para ver cómo están los pulmones.
Qué esperar en su cita
Si vas a hacerte una prueba, el proceso es generalmente rápido y sencillo. El hisopo nasal puede causar una leve molestia o ganas de estornudar, pero no es doloroso. Si la prueba da positivo, el personal de salud te explicará los pasos a seguir, incluyendo cómo aislarte para no contagiar a otros y cuándo buscar atención médica si los síntomas empeoran. Ante cualquier duda, no dudes en preguntar.
Tratamiento
El tratamiento del COVID-19 depende de la gravedad de la enfermedad y de las características de cada persona. Para la mayoría de las personas con síntomas leves, el tratamiento principal es el descanso en casa, hidratarse bien y controlar los síntomas hasta que el cuerpo venza al virus por sí solo. Para quienes tienen mayor riesgo o síntomas más graves, existen tratamientos médicos específicos que un profesional de salud evaluará y recetará según cada caso. Es muy importante no automedicarse ni tomar ningún medicamento sin consultar antes a un médico.
Autocuidado en el hogar
- Quédate en casa y descansa todo lo que necesites — tu cuerpo está trabajando duro para combatir el virus
- Bebe muchos líquidos (agua, caldos, infusiones sin azúcar) para evitar la deshidratación, especialmente si tienes fiebre, vómitos o diarrea
- Mantén buena ventilación en los espacios donde estés, abriendo ventanas si el clima lo permite
- Aíslate de las personas con quienes vives, especialmente de las que pertenecen a grupos de riesgo, para evitar contagiarlas
- Usa mascarilla si debes salir de tu habitación o estar cerca de otras personas
- Monitorea tus síntomas diariamente — si tienes un oxímetro en casa, puedes revisar tu nivel de oxígeno en sangre
- Consulta a tu médico antes de tomar cualquier medicamento para los síntomas, incluso los de venta libre
- Duerme bien y evita el estrés en la medida de lo posible
- Sigue las instrucciones de aislamiento que indique el sistema de salud de tu país
Tratamientos médicos
Para personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente, existen tratamientos antivirales (medicamentos que atacan directamente al virus) y otras terapias médicas que pueden reducir el riesgo de hospitalización si se administran pronto, generalmente en los primeros días de síntomas. En casos más graves que requieren hospitalización, el equipo médico puede usar tratamientos para reducir la inflamación (la respuesta exagerada del sistema inmunitario), apoyar la respiración con oxígeno suplementario o ventilación mecánica, y otras intervenciones según las necesidades de cada paciente. Todos estos tratamientos deben ser evaluados, recetados y supervisados por un profesional de salud. No uses ningún medicamento sin indicación médica.
¿Cuándo se considera la cirugía?
El COVID-19 en sí mismo no requiere cirugía. Sin embargo, en complicaciones muy graves y poco frecuentes, como daño pulmonar severo u otras complicaciones en órganos, puede ser necesario algún tipo de procedimiento médico especializado, siempre bajo criterio del equipo médico tratante.
Vivir con esta afección
Si estás en casa recuperándote del COVID-19, es normal que algunos días te sientas mejor y otros peor. La recuperación no siempre es una línea recta. Escucha a tu cuerpo: si te sientes muy cansado, descansa. Ve retomando tus actividades poco a poco, sin forzarte. Algunas personas, incluso después de superar la infección, pueden seguir sintiendo cansancio, dificultad para concentrarse, dolores musculares u otros síntomas durante semanas o meses — esto se conoce como COVID persistente o Long COVID. Si es tu caso, habla con tu médico para recibir orientación y apoyo.
Consejos de estilo de vida
- Retoma tus actividades cotidianas de forma gradual — no intentes volver a tu ritmo habitual de golpe
- Evita el alcohol y el tabaco, que pueden dificultar la recuperación de tus pulmones y tu sistema inmunitario
- Mantén una rutina de sueño regular, procurando dormir las horas que tu cuerpo necesita
- Si trabajas o estudias, comunícate con tu empleador o institución para informar tu situación y conocer las opciones disponibles (trabajo en casa, reposo médico, etc.)
- Mantén el aislamiento durante el tiempo que indiquen las guías de salud de tu país para no contagiar a otros
- Cuida tu higiene de manos y ventila bien los espacios donde estás
Dieta y ejercicio
Durante la fase aguda de la enfermedad (cuando tienes síntomas activos), lo más importante es descansar y mantenerte bien hidratado. Come lo que puedas tolerar — los alimentos suaves, nutritivos y fáciles de digerir como sopas, frutas y verduras son buenas opciones. No te fuercen a hacer ejercicio intenso mientras tengas síntomas. A medida que te vayas recuperando, puedes empezar a caminar de manera suave y progresiva. Si después de la infección sientes que el ejercicio te cansa mucho más de lo habitual o que los síntomas empeoran con el esfuerzo físico, habla con tu médico antes de retomar cualquier actividad deportiva.
Salud mental y bienestar emocional
Es completamente normal sentir miedo, ansiedad, tristeza o frustración cuando estás enfermo, cuando estás aislado o cuando te preocupa contagiar a tus seres queridos. La pandemia ha tenido un gran impacto en la salud mental de muchas personas, y pedir ayuda es una señal de fortaleza, no de debilidad. Si te sientes muy angustiado, solo o sin esperanza, habla con alguien de confianza o con un profesional de salud mental. No estás solo en esto. Si estás en una crisis emocional, comunícate con una línea de ayuda en salud mental de tu país de inmediato.
Prevención
Sí, existen medidas efectivas para reducir el riesgo de contagiarse con el virus y de enfermar gravemente. Ninguna medida por sí sola es 100% efectiva, pero la combinación de varias puede protegerte mucho. Las medidas principales son: mantener las vacunas al día, ventilar bien los espacios cerrados, lavarse las manos con frecuencia, usar mascarilla en situaciones de mayor riesgo (como lugares muy concurridos o si eres vulnerable), evitar el contacto cercano con personas que tengan síntomas respiratorios, y quedarte en casa si tú mismo tienes síntomas.
Vacunas
Las vacunas contra el COVID-19 son una de las herramientas más importantes para protegerte. Han demostrado reducir significativamente el riesgo de enfermarse gravemente, de necesitar hospitalización y de morir por COVID-19. Como el virus cambia con el tiempo (aparecen nuevas variantes), las autoridades de salud actualizan periódicamente las vacunas disponibles y las recomendaciones sobre dosis de refuerzo. Consulta con tu médico o con el sistema de salud de tu país para saber si estás al día con tu vacunación y si necesitas alguna dosis de refuerzo, especialmente si perteneces a un grupo de mayor riesgo.
Programas de detección
Si has tenido contacto estrecho con una persona con COVID-19 o si tienes síntomas, es recomendable hacerse una prueba para saber si estás infectado. Esto te ayuda a tomar decisiones para proteger a las personas que te rodean. Las pruebas de antígenos (pruebas rápidas) están disponibles en farmacias, centros de salud y, en muchos países, también para uso en casa. Consulta las recomendaciones actuales del sistema de salud de tu país sobre cuándo y cómo hacerse la prueba.
Complicaciones
Si no se trata
- Neumonía (infección de los pulmones) — puede causar dificultad grave para respirar
- Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) — los pulmones dejan de funcionar correctamente y se necesita ventilación mecánica (una máquina que ayuda a respirar)
- Formación de coágulos de sangre (trombos) que pueden afectar los pulmones, el corazón, el cerebro u otros órganos
- Daño al corazón, incluyendo inflamación del músculo cardíaco (miocarditis)
- Daño a los riñones que puede requerir diálisis (un tratamiento para filtrar la sangre cuando los riñones no pueden hacerlo)
- Problemas neurológicos como pérdida de memoria, dificultad para concentrarse o, en casos graves, accidente cerebrovascular (daño en el cerebro por falta de riego sanguíneo)
- COVID persistente o Long COVID — síntomas que duran semanas o meses después de la infección aguda, como cansancio extremo, niebla mental, dificultad para respirar y dolores
- En niños: Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico (MIS-C) — una complicación rara pero grave
Pronóstico a largo plazo
La gran mayoría de las personas que contraen COVID-19 se recuperan completamente, especialmente quienes están vacunados y no tienen enfermedades de base graves. Gracias a los avances en vacunas y tratamientos, la enfermedad grave es hoy mucho menos frecuente que al inicio de la pandemia. Para quienes desarrollan COVID persistente, el camino puede ser más largo, pero muchas personas van mejorando con el tiempo y con el apoyo adecuado. Si estás pasando por esto, no estás solo — busca apoyo médico y no pierdas la esperanza.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- Organización Mundial de la Salud (OMS) — Información sobre COVID-19 ↗
- Organización Panamericana de la Salud (OPS) — COVID-19 ↗
- Long COVID Alliance — Apoyo para personas con COVID persistente ↗
Organizaciones locales
- Ministerio de Salud de Argentina — Coronavirus ↗ · Argentina
- Ministerio de Salud de Colombia — COVID-19 ↗ · Colombia
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.