Artrosis
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- NICE—Osteoarthritis in over 16s: diagnosis and management. NG226(2022)
- NHS—Osteoarthritis(2023)
- WHO—Osteoarthritis fact sheet(2023)
- CDC—Osteoarthritis(2024)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La artrosis (también llamada osteoartritis) es una enfermedad de las articulaciones —es decir, de los puntos donde se unen dos huesos— en la que el cartílago que las recubre se va desgastando poco a poco. El cartílago es una capa resbaladiza y flexible que protege los extremos de los huesos y permite que se muevan con suavidad. Cuando ese cartílago se deteriora, los huesos pueden rozar entre sí, lo que causa dolor, rigidez e inflamación. Es una enfermedad crónica (de larga duración), pero con los cuidados adecuados es posible llevar una vida plena y activa.
Datos clave
- La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en el mundo.
- Afecta principalmente a las rodillas, caderas, manos, columna vertebral y pies.
- No existe cura definitiva, pero los síntomas pueden controlarse muy bien con tratamiento y cambios en el estilo de vida.
- No es contagiosa ni está causada por una bacteria o virus.
Sí, es muy común. Se calcula que más de 500 millones de personas en todo el mundo viven con artrosis. En España y América Latina es una de las principales causas de dolor crónico y de visitas al médico, especialmente en personas mayores de 50 años.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, es mucho más frecuente a partir de los 45-50 años. Las mujeres la desarrollan con más frecuencia que los hombres, especialmente después de la menopausia. También afecta a personas con sobrepeso, a quienes realizan trabajos físicos intensos o practican deportes de alto impacto, y a quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad.
Síntomas
- Dolor articular muy intenso y repentino acompañado de fiebre alta, enrojecimiento marcado y calor en la articulación: puede indicar una infección articular grave que requiere atención inmediata. Llama al número de emergencias de tu país (112 en España, 911 en México, 107 en Argentina, según tu país).
- Incapacidad total y repentina para mover una extremidad tras un golpe o caída, especialmente si sospechas una fractura.
- ⚠Inflamación repentina y muy marcada en una articulación que normalmente no se hincha tanto.
- ⚠Fiebre junto con dolor articular intenso, aunque sea moderada.
- ⚠Dolor que no mejora con el reposo ni con las medidas habituales que antes funcionaban.
- ⚠Entumecimiento u hormigueo persistente en brazos o piernas si tienes artrosis en la columna cervical o lumbar.
Síntomas comunes
- Dolor en la articulación afectada, especialmente al moverse o después de un esfuerzo.
- Rigidez articular (sensación de que la articulación está 'agarrotada'), sobre todo por la mañana o tras estar mucho tiempo sentado; generalmente dura menos de 30 minutos.
- Sensación de crujidos o chasquidos al mover la articulación.
- Hinchazón leve alrededor de la articulación.
- Sensación de que la articulación 'falla' o pierde fuerza.
- Pérdida de flexibilidad o dificultad para mover la articulación en su rango completo.
- Sensibilidad al tocar la zona afectada.
Síntomas en niños
- La artrosis es muy rara en niños. Si un niño presenta dolor articular persistente, hinchazón o rigidez, es importante consultar al médico para descartar otras enfermedades articulares propias de la infancia, como la artritis idiopática juvenil.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede ser más constante y presentarse incluso en reposo.
- La pérdida de movilidad puede afectar actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o vestirse.
- Mayor riesgo de caídas debido a la debilidad muscular y la inestabilidad articular.
- La artrosis puede afectar varias articulaciones al mismo tiempo.
- Los síntomas pueden confundirse con los del envejecimiento normal, por lo que es importante consultarlos con el médico.
Causas
Causas principales
- Desgaste natural del cartílago articular con el paso de los años.
- Lesiones previas en la articulación, como fracturas, esguinces graves o cirugías.
- Uso repetitivo o sobrecarga de la articulación durante muchos años, por ejemplo en ciertos trabajos o deportes.
- Alteraciones en la forma o alineación de los huesos que generan un reparto desigual del peso sobre la articulación.
Factores de riesgo
- Edad avanzada: el riesgo aumenta significativamente a partir de los 45-50 años.
- Sexo femenino: las mujeres, especialmente después de la menopausia, tienen más probabilidad de desarrollarla.
- Sobrepeso u obesidad: el exceso de peso ejerce más presión sobre las articulaciones, especialmente rodillas y caderas.
- Antecedentes familiares: si tus padres o hermanos tienen artrosis, tu riesgo es mayor.
- Lesiones articulares anteriores, aunque hayan ocurrido hace muchos años.
- Trabajos o deportes que implican movimientos repetitivos o carga intensa sobre las articulaciones.
- Debilidad muscular: los músculos débiles no protegen bien las articulaciones.
- Enfermedades metabólicas como la diabetes o la gota también pueden aumentar el riesgo.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si experimentas dolor articular intenso y repentino acompañado de fiebre.
- Si una articulación está muy inflamada, caliente y roja de forma súbita.
- Si tienes dificultad para caminar o realizar actividades básicas debido al dolor.
- Si el dolor articular te despierta por las noches de forma habitual.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes dolor articular que dura más de unas pocas semanas.
- Si notas rigidez matutina frecuente, aunque dure poco tiempo.
- Si observas que una articulación ha cambiado de forma o se deforma poco a poco.
- Si el dolor articular limita tu vida diaria, aunque sea de forma leve.
- Si tienes varios factores de riesgo y quieres saber cómo cuidar tus articulaciones.
Diagnóstico
El médico diagnostica la artrosis principalmente a través de una conversación detallada sobre tus síntomas y una exploración física de las articulaciones afectadas. No siempre son necesarias muchas pruebas: en muchos casos, con los síntomas y la exploración es suficiente para llegar al diagnóstico.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía (rayos X): permite ver el espacio entre los huesos, el estado del cartílago y posibles cambios en los huesos. Es la prueba más habitual.
- Resonancia magnética (RM): ofrece imágenes más detalladas de los tejidos blandos, cartílagos y ligamentos. Se usa en casos dudosos o cuando se necesita más información.
- Análisis de sangre: no diagnostican la artrosis directamente, pero ayudan a descartar otras enfermedades articulares como la artritis reumatoide.
- Análisis del líquido articular: en algunos casos, el médico puede extraer con una aguja fina un poco del líquido que hay dentro de la articulación para analizarlo y descartar infección o gota.
Qué esperar en su cita
La visita al médico suele ser tranquila. Te preguntará dónde te duele, cuándo empezó, qué lo mejora o lo empeora, y si tienes antecedentes familiares. Luego explorará tus articulaciones: las tocará, pedirá que las muevas, observará si hay inflamación. Si necesita pruebas complementarias, te las explicará. El proceso de diagnóstico suele ser sencillo y sin dolor.
Tratamiento
La artrosis no tiene cura definitiva, pero sus síntomas pueden controlarse muy bien. El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, mejorar la movilidad y ayudarte a mantener una buena calidad de vida. El tratamiento siempre se adapta a cada persona según la articulación afectada, la intensidad de los síntomas y tu situación general de salud. Generalmente combina cambios en el estilo de vida, ejercicio, fisioterapia y, cuando es necesario, tratamientos médicos.
Autocuidado en el hogar
- Aplicar calor suave (por ejemplo, una almohadilla térmica) para aliviar la rigidez y el dolor muscular.
- Aplicar frío (un paño con hielo envuelto en una tela) para reducir la inflamación aguda. Nunca apliques hielo directamente sobre la piel.
- Descansar la articulación cuando el dolor es intenso, sin inmovilizarla por completo.
- Usar calzado cómodo y con buen soporte, especialmente si tienes artrosis en rodillas, caderas o pies.
- Usar dispositivos de ayuda como bastones o rodilleras si el médico o fisioterapeuta te los recomienda.
- Mantener un peso saludable para reducir la carga sobre las articulaciones.
- Adaptar el entorno del hogar para facilitar las actividades diarias (por ejemplo, barras de apoyo en el baño).
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar diferentes tipos de tratamiento según tu caso. Existen medicamentos para aliviar el dolor e inflamación que se toman por vía oral o se aplican directamente sobre la piel en la zona afectada. También se pueden usar inyecciones en la articulación para reducir la inflamación o lubricarla. La fisioterapia es una parte muy importante del tratamiento: un fisioterapeuta te enseñará ejercicios específicos para fortalecer los músculos que rodean la articulación, mejorar la flexibilidad y reducir el dolor. En algunos casos se utilizan ortesis (aparatos de soporte) o plantillas especiales para el calzado. Tu médico reumatólogo o traumatólogo será quien decida qué combinación de tratamientos es la más adecuada para ti.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando los tratamientos no quirúrgicos ya no controlan bien el dolor y la pérdida de movilidad afecta gravemente la calidad de vida. Las opciones quirúrgicas incluyen procedimientos para limpiar la articulación, corregir la alineación de los huesos o, en casos avanzados, reemplazar la articulación dañada por una prótesis (articulación artificial), lo que se conoce como artroplastia. La cirugía de reemplazo de rodilla o cadera ha mejorado enormemente en los últimos años y ofrece muy buenos resultados en personas cuidadosamente seleccionadas. Tu médico especialista te explicará si eres candidato o candidata y cuál sería la mejor opción.
Vivir con esta afección
Vivir con artrosis requiere adaptarse, pero eso no significa renunciar a una vida plena. Muchas personas con artrosis trabajan, viajan, practican deportes suaves y disfrutan de su familia. La clave está en aprender a escuchar al cuerpo, respetar los momentos de descanso y mantener la actividad de forma regular. Pequeñas adaptaciones en la rutina diaria, como distribuir las tareas a lo largo del día o usar utensilios ergonómicos, pueden marcar una gran diferencia.
Consejos de estilo de vida
- Planifica las actividades más exigentes en los momentos del día en que te sientas con más energía y menos dolor.
- Alterna períodos de actividad con descansos cortos para no sobrecargar las articulaciones.
- Evita posturas o movimientos que te generen dolor de forma repetida.
- Si trabajas de pie o sentado durante muchas horas, intenta cambiar de postura con frecuencia.
- Reduce o elimina el tabaco, ya que puede afectar negativamente la salud articular y general.
- Duerme lo suficiente: el descanso es parte del tratamiento.
- Aprende técnicas de relajación o manejo del estrés, ya que el estrés puede aumentar la percepción del dolor.
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada y variada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul y aceite de oliva (como la dieta mediterránea) puede ayudar a controlar el peso y reducir la inflamación. Mantener un peso saludable es especialmente importante, porque cada kilo de más supone varios kilos extra de presión sobre las rodillas y caderas. El ejercicio es fundamental: lejos de dañar las articulaciones, el movimiento regular fortalece los músculos que las protegen y reduce el dolor. Las actividades más recomendadas son las de bajo impacto, como caminar, nadar, hacer bicicleta estática, yoga o pilates adaptado. Consulta con tu médico o fisioterapeuta antes de empezar un programa de ejercicio para que sea seguro y adecuado a tu caso.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con dolor crónico puede tener un impacto emocional importante. Es normal sentir frustración, tristeza o preocupación por el futuro. Algunas personas con artrosis desarrollan ansiedad o depresión. No estás solo ni sola en esto. Hablar con tu médico sobre cómo te sientes emocionalmente es tan importante como hablar del dolor físico. La psicología, los grupos de apoyo y las técnicas de mindfulness (atención plena) pueden ayudarte a manejar mejor el impacto emocional de la enfermedad. Si tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato.
Prevención
No siempre es posible prevenir la artrosis por completo, especialmente si hay factores genéticos o lesiones previas. Sin embargo, es posible reducir el riesgo y retrasar su aparición o progresión con hábitos saludables. Mantener un peso adecuado, hacer ejercicio regular de bajo impacto, fortalecer los músculos que rodean las articulaciones, protegerlas durante la práctica deportiva (usando equipamiento adecuado), evitar lesiones y tratar correctamente las que ocurran son medidas que marcan la diferencia. También es importante evitar posturas forzadas o movimientos repetitivos muy intensos durante el trabajo o el deporte.
Vacunas
No existe ninguna vacuna para prevenir la artrosis, ya que no es una enfermedad infecciosa.
Programas de detección
No existe actualmente un programa de cribado (detección precoz en personas sin síntomas) para la artrosis de forma generalizada. Si tienes factores de riesgo importantes, puedes hablar con tu médico para que valore tu situación y te oriente sobre cómo cuidar tus articulaciones de forma preventiva.
Complicaciones
Si no se trata
- Pérdida progresiva de movilidad y dificultad creciente para realizar actividades cotidianas.
- Dolor crónico que puede afectar el sueño y la calidad de vida.
- Debilidad muscular alrededor de la articulación afectada por falta de uso.
- Mayor riesgo de caídas y fracturas, especialmente en personas mayores.
- Impacto en la salud emocional: mayor riesgo de desarrollar ansiedad o depresión.
- Deformidad articular visible en casos avanzados sin tratamiento.
Pronóstico a largo plazo
La artrosis es una enfermedad crónica, pero no significa que tu vida vaya a estar dominada por el dolor. Con el tratamiento adecuado, el ejercicio regular, una buena alimentación y el apoyo de tu equipo médico, la gran mayoría de personas con artrosis logran controlar bien sus síntomas y mantener una vida activa y satisfactoria. Los avances en fisioterapia, en tratamientos médicos y en cirugía articular de los últimos años han mejorado enormemente las perspectivas. Lo más importante es no esperar demasiado para consultar y no dejar de moverse: el movimiento es medicina.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- Versus Arthritis (información en inglés sobre artritis y artrosis) ↗
- Osteoarthritis Research Society International (OARSI) ↗
- Organización Mundial de la Salud – Enfermedades musculoesqueléticas ↗
Organizaciones locales
- Sociedad Mexicana de Reumatología ↗ · México
- Sociedad Argentina de Reumatología ↗ · Argentina
- Sociedad Colombiana de Reumatología ↗ · Colombia
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.