Radiografía de tórax en niños con fiebre: lo que los padres deben saber
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Una radiografía es una prueba de imagen que usa rayos X para ver el interior del cuerpo. En un niño con fiebre, el médico puede pedir una radiografía de tórax para revisar los pulmones y descartar o confirmar una infección respiratoria como la neumonía.
Datos clave
- Es una prueba indolora, rápida y segura.
- La cantidad de radiación es muy baja y el riesgo para la salud es mínimo.
- Se usa sobre todo para revisar los pulmones cuando hay fiebre, tos o dificultad para respirar.
- No todos los niños con fiebre necesitan una radiografía; solo se pide cuando el médico lo considera necesario.
Sí, es una prueba común en niños con fiebre y síntomas respiratorios. Sin embargo, no todos los niños necesitan esta prueba; el médico decide según los síntomas y la exploración física.
Afecta principalmente a bebés y niños con fiebre y signos de infección en el pecho, como tos persistente o respiración rápida. Es más frecuente en menores de 5 años.
Síntomas
- Dificultad grave para respirar (se hunden las costillas o las aletas de la nariz se abren mucho)
- Labios, lengua o piel de color azulado o grisáceo
- Fiebre muy alta con rigidez en el cuello o manchas en la piel que no desaparecen
- Convulsiones
- Pérdida de conocimiento o no despierta con facilidad
- ⚠Fiebre que dura más de 3 días o no baja con medidas generales
- ⚠Respiración rápida o dificultad para respirar que empeora
- ⚠Niño muy decaído, que no come ni bebe
- ⚠Vómitos repetidos
- ⚠Signos de deshidratación, como boca seca o poca orina
- ⚠Bebés menores de 3 meses con fiebre (consultar el mismo día, siempre)
Síntomas comunes
- Fiebre
- Respiración rápida o dificultad para respirar
- Dolor en el pecho
- Cansancio o decaimiento
- Pérdida de apetito
Síntomas en niños
- Aleteo nasal (las aletas de la nariz se abren al respirar)
- Hundimiento de las costillas al respirar (tiraje)
- Ruidos al respirar, como silbidos
- Irritabilidad
- Vómitos
- No querer comer ni beber
Causas
Causas principales
- La fiebre en niños suele deberse a infecciones virales o bacterianas, como resfriados, gripe o infecciones del oído.
- Cuando el médico sospecha una infección en los pulmones (neumonía), puede pedir una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico.
- La radiografía también sirve para descartar otros problemas respiratorios, como líquido alrededor del pulmón o inflamación.
Factores de riesgo
- Edad menor de 2 años, especialmente lactantes.
- Sistema inmunitario débil o enfermedades crónicas.
- Exposición al humo del tabaco en casa.
- No tener las vacunas al día.
- Haber tenido neumonía antes.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si el niño tiene fiebre y respira rápido, le duele el pecho o está muy decaído, acuda al médico el mismo día.
- Si el bebé tiene menos de 3 meses y cualquier fiebre, aunque sea baja.
- Si aparecen síntomas de emergencia, llame de inmediato a los servicios de emergencia (por ejemplo, el 112 en España o el número de emergencias de su país).
Programe una cita de rutina si:
- Si la fiebre dura más de 3 días.
- Si la tos empeora o no mejora al cabo de una semana.
- Si el niño no quiere comer ni beber, o duerme mucho más de lo habitual.
Diagnóstico
El médico examina al niño, escucha sus pulmones con un estetoscopio y revisa su temperatura y respiración. Si encuentra sonidos anormales en los pulmones, respiración rápida o baja cantidad de oxígeno, puede solicitar una radiografía de tórax para confirmar si hay una neumonía u otra alteración.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografía de tórax: imagen de los pulmones y del corazón.
- Pulsioximetría: mide la cantidad de oxígeno en la sangre con un pequeño sensor en el dedo o el pie.
- Análisis de sangre: puede ayudar a detectar signos de infección bacteriana.
Qué esperar en su cita
La radiografía es rápida y no duele. Al niño se le coloca de pie, sentado o acostado, y se le pide que esté quieto unos segundos. Un radiólogo o técnico especializado realiza la imagen. Después, el médico explica los resultados y si se necesita algún tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa de la fiebre y de lo que muestre la radiografía. Si es una infección bacteriana, el médico puede recetar antibióticos. Si es viral, el tratamiento se basa en aliviar los síntomas y mantener una buena hidratación. La radiografía en sí no es un tratamiento: es una herramienta para ayudar al diagnóstico.
Autocuidado en el hogar
- Ofrezca líquidos con frecuencia: agua, leche materna o fórmula, según la edad del niño.
- Mantenga al niño cómodo, con ropa ligera y en un lugar fresco y ventilado.
- Use paños tibios en la frente si el niño tiene malestar, siempre que el médico lo recomiende.
- Vigile la temperatura y observe si los síntomas empeoran.
- No automedique al niño y siga siempre las indicaciones del pediatra.
Tratamientos médicos
Si se confirma una infección bacteriana, como la neumonía, el médico prescribirá un antibiótico adecuado para la edad y el peso del niño. Para bajar la fiebre, el médico puede recomendar un medicamento antipirético, pero nunca debe administrarse aspirina a un niño. Es importante usar solo los medicamentos indicados y respetar las dosis prescritas.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En la mayoría de los casos no se necesita cirugía. La neumonía y otras infecciones respiratorias se tratan con medicamentos. La cirugía es excepcional, solo en complicaciones muy raras, como un absceso pulmonar, y siempre debe ser valorada por un equipo especializado.
Vivir con esta afección
Durante la recuperación, el niño necesita descanso y abundante líquido. Vigile la fiebre y la respiración. La mayoría de los niños mejoran en una o dos semanas, aunque la tos puede durar más tiempo.
Consejos de estilo de vida
- Evite el humo de tabaco cerca del niño, ya que irrita los pulmones.
- Lávese las manos con frecuencia para evitar contagios.
- Permita que el niño descanse lo suficiente y no lo fuerce a hacer actividades extenuantes.
Dieta y ejercicio
Ofrézcale comidas suaves y fáciles de digerir, como sopas o papillas. No lo obligue a comer si no tiene apetito. La hidratación es muy importante: agua, caldos, leche materna o fórmula. El ejercicio y el juego deben adaptarse a cómo se sienta el niño; poco a poco irá retomando su actividad normal.
Salud mental y bienestar emocional
Ver a su hijo con fiebre y saber que necesita una prueba como la radiografía puede generar preocupación y ansiedad. Es normal sentirse así. Hable con el pediatra, pida que le expliquen los pasos y busque apoyo en familia o amigos. Si el estrés le supera, considere hablar con un profesional de salud mental. Recuerde que en una emergencia, puede pedir ayuda a los servicios de su país.
Prevención
Muchas infecciones respiratorias pueden prevenirse con medidas sencillas: lavarse las manos a menudo, ventilar las habitaciones, evitar el contacto con personas resfriadas y no fumar alrededor del niño. La fiebre en sí no se previene, pero sí se pueden reducir las causas que la provocan.
Vacunas
Las vacunas, como las de la gripe, el neumococo y la tosferina, ayudan a proteger a los niños frente a algunas infecciones respiratorias graves. Consulte con el pediatra el calendario de vacunación de su país y asegúrese de que su hijo esté al día.
Programas de detección
No existe una prueba de cribado para la fiebre. Las radiografías de tórax no se hacen como revisión de rutina; solo se solicitan cuando hay síntomas que hagan sospechar una infección u otro problema en los pulmones.
Complicaciones
Si no se trata
- Una neumonía no tratada puede empeorar y causar dificultad respiratoria grave.
- La infección puede extenderse a otras partes del cuerpo.
- En niños pequeños, puede provocar deshidratación, bajo nivel de oxígeno en sangre o afectar otros órganos. Es fundamental seguir las indicaciones médicas y consultar ante cualquier empeoramiento.
Pronóstico a largo plazo
La gran mayoría de los niños con infecciones respiratorias se recupera por completo con el tratamiento adecuado y los cuidados en casa. La radiografía de tórax es una herramienta segura que ayuda a diagnosticar a tiempo y a elegir el tratamiento correcto. Con el apoyo médico y familiar, su hijo estará bien muy pronto.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.