Radiografía para hemorroides: ¿cuándo se usa y qué esperar?
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las hemorroides son venas inflamadas e hinchadas en la zona del recto y el ano. Una radiografía (rayos X) de esta zona no es una prueba de rutina para diagnosticar hemorroides, porque los médicos suelen detectarlas con un examen físico. Sin embargo, en algunos casos los médicos pueden pedir una radiografía para descartar otros problemas, como obstrucciones intestinales o complicaciones de las hemorroides.
Datos clave
- Las hemorroides son muy comunes, especialmente después de los 50 años.
- La mayoría de las hemorroides se diagnostican con un examen físico, no con radiografías.
- Las radiografías pueden ayudar a evaluar el recto y el intestino grueso si hay sospecha de otras enfermedades.
- Existen dos tipos principales: hemorroides internas (dentro del recto) y externas (alrededor del ano).
Sí, las hemorroides son muy frecuentes. Casi 3 de cada 4 personas adultos las padecen en algún momento de su vida.
Afectan a personas de todas las edades, pero son más comunes en adultos mayores de 50 años, mujeres embarazadas y personas con estreñimiento crónico o que realizan esfuerzo frecuente al defecar.
Síntomas
- Sangrado rectal abundante o con coágulos
- Dolor intenso y repentino en la zona anal
- Fiebre alta junto con dolor o hinchazón en el ano
- Incapacidad para orinar o defecar
- ⚠Sangre en las heces que no desaparece después de unos días
- ⚠Dolor persistente que no mejora con cuidados en casa
- ⚠Cambios bruscos en el ritmo intestinal o en la consistencia de las heces
Síntomas comunes
- Sangre roja brillante en el papel higiénico o en el inodoro después de defecar
- Picazón o irritación alrededor del ano
- Dolor o molestia, especialmente al estar sentado
- Un bulto o hinchazón cerca del ano que puede ser sensible al tacto
Síntomas en niños
- Las hemorroides en niños son poco frecuentes, pero pueden ocurrir. Los síntomas pueden incluir sangrado rectal leve o dolor al defecar.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas son similares a los de los adultos, pero el sangrado puede ser más notorio y el riesgo de prolapso (que la hemorroide salga por el ano) es mayor.
Causas
Causas principales
- Aumento de presión en las venas del recto debido a esfuerzo al defecar
- Estreñimiento crónico o diarrea prolongada
- Embarazo (por el peso del bebé y cambios hormonales)
- Obesidad o sobrepeso
- Sedentarismo y pasar mucho tiempo sentado en el inodoro
Factores de riesgo
- Edad avanzada (los tejidos de soporte se debilitan)
- Antecedentes familiares de hemorroides
- Trabajos que requieren estar sentado por muchas horas
- Levantar objetos pesados de manera repetida
- Dieta baja en fibra y poca ingesta de agua
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si nota sangrado rectal abundante o con coágulos
- Dolor anal intenso que no cede con reposo
- Fiebre o escalofríos junto con dolor anal
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene sangrado rectal leve o persistente
- Dolor o molestia que dura más de una semana
- Un bulto cerca del ano que no desaparece
- Cambios en sus hábitos intestinales sin causa clara
Diagnóstico
Por lo general, las hemorroides se diagnostican durante un examen físico. El médico revisa el ano y el recto con los dedos (tacto rectal) y con un instrumento pequeño llamado anoscopio para ver el interior del canal anal. Las radiografías no se usan de rutina para las hemorroides, pero pueden ser útiles si el médico sospecha otras enfermedades como diverticulitis, tumores o problemas en el colon.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen físico y visual del área anal
- Tacto rectal (el médico introduce un dedo con guante lubricado para palpar el interior)
- Anoscopia (tubo pequeño con luz para ver el canal anal)
- Colonoscopia (si hay sangrado o sospecha de otras enfermedades)
- Radiografía simple o con enema de bario (en casos específicos para evaluar el colon)
Qué esperar en su cita
La mayoría de las pruebas son rápidas y sencillas. El examen físico puede hacerse en la consulta del médico. Si necesita una radiografía, le pedirán que se acueste y tal vez le coloquen una sonda o le administren un líquido (contraste) para ver mejor el intestino. Todo dura unos minutos y no suele ser doloroso.
Tratamiento
El tratamiento de las hemorroides depende de la gravedad de los síntomas. En la mayoría de los casos, los cambios en el estilo de vida y los cuidados en casa son suficientes. Si no mejoran, existen opciones médicas y, en casos graves, procedimientos quirúrgicos.
Autocuidado en el hogar
- Aumente el consumo de fibra (frutas, verduras, cereales integrales)
- Beba abundante agua (al menos 2 litros al día)
- Evite el esfuerzo al defecar; no se siente en el inodoro por más de 5-10 minutos
- Limpie suavemente con agua tibia y una toalla suave; evite el papel áspero
- Aplique compresas frías o paños húmedos en la zona para aliviar la hinchazón
- Tome baños de asiento (agua tibia) durante 10-15 minutos varias veces al día
- Use ropa interior de algodón y evite la ropa ajustada
Tratamientos médicos
Si los cuidados en casa no alivian los síntomas, su médico puede ofrecer otros tratamientos. Estos pueden incluir cremas o supositorios de venta libre que alivian la inflamación y el dolor (consulte a su farmacéutico para elegir el más adecuado). En algunos casos, se recetan medicamentos orales para aliviar el dolor o reducir la inflamación. Nunca use un medicamento sin consultar primero con un profesional de la salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos de hemorroides grandes o que no mejoran con otros tratamientos, el médico puede recomendar un procedimiento para eliminarlas. Existen técnicas como la ligadura con banda elástica (colocar una banda pequeña en la base de la hemorroide para que se caiga), escleroterapia (inyección de una solución que encoge la vena) o, en casos más graves, cirugía (hemorroidectomía). Su médico le explicará la mejor opción para su situación.
Vivir con esta afección
La mayoría de las personas con hemorroides pueden llevar una vida normal. Con algunos cambios en la dieta y la rutina, los síntomas suelen controlarse bien.
Consejos de estilo de vida
- Evite estar sentado por largos períodos; levántese y camine cada hora
- Realice actividad física moderada, como caminar, para mejorar la circulación
- Mantenga un peso saludable
- No fume; el tabaco empeora la circulación sanguínea
Dieta y ejercicio
Coma alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres, avena) y beba suficiente agua. Esto ayuda a que las heces sean más blandas y fáciles de evacuar, reduciendo el esfuerzo. Haga ejercicio con regularidad, como caminar, nadar o andar en bicicleta, al menos 30 minutos al día.
Salud mental y bienestar emocional
Las hemorroides pueden causar vergüenza o ansiedad, especialmente si hay sangrado o dolor. Hable con su médico abiertamente; es un problema muy común y no hay nada de qué avergonzarse. Si los síntomas afectan su estado de ánimo, considere buscar apoyo psicológico o hablar con alguien de confianza.
Prevención
En muchos casos, se pueden prevenir las hemorroides o evitar que empeoren. Mantener una dieta rica en fibra, beber suficiente agua, hacer ejercicio y evitar el esfuerzo al defecar son las mejores medidas. También es importante no permanecer sentado mucho tiempo y usar el inodoro solo cuando tenga ganas.
Complicaciones
Si no se trata
- Formación de un coágulo en la hemorroide (hemorroide trombosada), que causa dolor intenso
- Prolapso (la hemorroide interna sale por el ano y no regresa)
- Sangrado crónico que puede provocar anemia (niveles bajos de hierro)
- Infección o absceso en la zona anal
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico para las hemorroides es excelente. Con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, la mayoría de las personas mejoran y los síntomas desaparecen. Si necesita un procedimiento, las técnicas modernas son seguras y efectivas. Acuda a su médico a tiempo para obtener el mejor resultado.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 30 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
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