Hot flushes in older adults
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Un sofoco (también llamado bochorno o fogaje) es una sensación repentina de calor intenso que sube desde el pecho hasta la cara y a veces va seguida de sudoración y escalofríos. En los adultos mayores, los sofocos suelen estar relacionados con cambios hormonales, pero también pueden deberse a otras causas como medicamentos o problemas de tiroides.
Datos clave
- Los sofocos son muy comunes durante la menopausia, pero también pueden afectar a hombres y mujeres mayores por otras razones.
- No son peligrosos, pero pueden incomodar y afectar el sueño.
- Hay formas sencillas de manejarlos sin necesidad de medicamentos, como vestirse en capas o evitar comidas picantes.
Sí, los sofocos son muy frecuentes, especialmente en mujeres después de la menopausia. Se calcula que hasta el 80% de las mujeres los experimentan en algún momento. En hombres mayores también pueden aparecer, por ejemplo, por tratamientos para el cáncer de próstata.
Afecta principalmente a mujeres en la perimenopausia (los años alrededor de la menopausia) y después de ella. En adultos mayores varones, puede ocurrir tras ciertos tratamientos hormonales o por problemas de tiroides.
Síntomas
- Si el sofoco va acompañado de dolor en el pecho, falta de aire, mareo intenso o desmayo.
- Si el enrojecimiento de la piel viene con hinchazón repentina o dificultad para tragar (posible reacción alérgica).
- Si hay fiebre alta (más de 39°C) con escalofríos y malestar general.
- ⚠Si los sofocos son muy frecuentes y no mejoran con medidas caseras.
- ⚠Si interfieren claramente con el sueño o las actividades diarias.
- ⚠Si aparecen junto con cambios en el peso o el ritmo cardíaco sin explicación.
Síntomas comunes
- Sensación repentina de calor, sobre todo en la cara, el cuello y el pecho.
- Sudoración intensa, a veces seguida de escalofríos.
- Enrojecimiento de la piel (rubor).
- Latidos del corazón más rápidos de lo normal.
- Sensación de ansiedad o malestar durante el sofoco.
Síntomas en adultos mayores
- Los sofocos en personas mayores pueden ser más intensos o durar más tiempo.
- A veces se confunden con fiebre, pero la temperatura corporal no suele estar elevada.
- Pueden ocurrir de noche y despertar a la persona, lo que afecta la calidad del sueño.
- En personas mayores, los sofocos también pueden ser señal de otros problemas de salud, como infecciones o tiroides hiperactiva.
Causas
Causas principales
- Cambios hormonales: en mujeres, la disminución de estrógenos durante la menopausia; en hombres, la caída de testosterona por tratamientos médicos.
- Ciertos medicamentos, como los que se usan para el cáncer de mama o de próstata (terapia hormonal).
- Problemas de tiroides (hipertiroidismo).
- Infecciones, como un resfriado o una infección urinaria, que pueden provocar fiebre y sensación de calor.
Factores de riesgo
- Ser mujer en la menopausia o después de ella.
- Tener sobrepeso u obesidad.
- Fumar o consumir alcohol en exceso.
- Tomar medicamentos que afectan las hormonas.
- Tener antecedentes de sofocos intensos durante la menopausia.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si los sofocos vienen con fiebre alta, dolor en el pecho, dificultad para respirar o desmayos.
- Si sospecha que pueden deberse a una reacción alérgica grave.
Programe una cita de rutina si:
- Si los sofocos son frecuentes y afectan su calidad de vida (sueño, estado de ánimo, trabajo).
- Si nota otros síntomas como pérdida de peso sin causa, palpitaciones, o cansancio extremo.
- Antes de iniciar cualquier tratamiento, consulte a su médico de cabecera.
Diagnóstico
El médico le preguntará sobre sus síntomas, cuándo empezaron, cada cuánto aparecen y si hay otros signos. También le preguntará sobre su salud general y los medicamentos que toma. No suele haber una prueba específica para los sofocos, pero el médico puede hacer análisis para descartar otras afecciones.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre (para evaluar hormonas, función tiroidea, etc.).
- Un diario de sofocos: anotar cuándo ocurren, qué los desencadena y cómo se siente.
- En algunos casos, electrocardiograma (ECG) para descartar problemas del corazón.
Qué esperar en su cita
El médico le explicará las posibles causas y le recomendará medidas para aliviar los sofocos. Si es necesario, le derivará a un especialista (ginecólogo, endocrinólogo o geriatra). No se preocupe: en la mayoría de los casos se encuentra una solución sencilla.
Tratamiento
El tratamiento busca reducir la frecuencia e intensidad de los sofocos y mejorar su calidad de vida. No existe una cura única, porque la causa varía. Muchas veces basta con cambios en el estilo de vida. Si no es suficiente, el médico puede sugerir opciones como tratamientos hormonales suaves o medicamentos no hormonales, siempre bajo control médico.
Autocuidado en el hogar
- Vístase en capas para poder quitarse ropa cuando llegue el calor.
- Evite desencadenantes como comidas picantes, cafeína, alcohol y lugares muy calurosos.
- Mantenga su casa fresca: use ventilador, abra ventanas o baje la calefacción.
- Practique respiración lenta y profunda cuando sienta que viene un sofoco.
- Haga ejercicio moderado de forma regular, como caminar o nadar.
Tratamientos médicos
Si los sofocos son muy molestos, el médico puede recetar terapia hormonal (estrógenos en mujeres o testosterona en hombres) siempre que no haya contraindicaciones. También existen medicamentos no hormonales, como algunos antidepresivos en dosis bajas o fármacos para la presión arterial, que pueden ayudar a reducir los sofocos. El médico elegirá la opción más segura para usted según su historial. No se automedique.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos muy específicos, como en mujeres con riesgo alto de cáncer de mama, se puede considerar una cirugía para extirpar los ovarios, pero esto no se hace solo para tratar sofocos. Consulte con su médico las opciones.
Vivir con esta afección
Vivir con sofocos es posible. Lo más importante es identificar qué los desencadena y aprender a manejarlos. Tenga siempre a mano un abanico, agua fresca y ropa ligera. Si los sofocos nocturnos le despiertan, use ropa de cama de algodón y ponga un ventilador cerca de la cama.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga un peso saludable: el sobrepeso empeora los sofocos.
- Deje de fumar y limite el alcohol.
- Haga ejercicio regular: al menos 30 minutos al día, 5 días a la semana.
- Practique técnicas de relajación como yoga o meditación.
Dieta y ejercicio
Una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y cereales integrales puede ayudar. Evite las comidas muy condimentadas o calientes. El ejercicio moderado mejora la circulación y ayuda a regular la temperatura corporal. Consulte a su médico antes de empezar una nueva rutina.
Salud mental y bienestar emocional
Los sofocos pueden causar vergüenza, ansiedad o frustración, sobre todo si interrumpen el sueño. Esto puede afectar su estado de ánimo. Hable con su médico si se siente irritable o triste. No está solo: muchas personas los padecen.
Prevención
No se pueden prevenir por completo, especialmente los relacionados con la menopausia. Pero llevar un estilo de vida saludable (peso adecuado, ejercicio, no fumar) puede reducir la frecuencia e intensidad.
Complicaciones
Si no se trata
- Falta de sueño crónica si los sofocos nocturnos son frecuentes.
- Cansancio diurno y dificultad para concentrarse.
- Mayor riesgo de depresión o ansiedad.
- En raras ocasiones, pueden esconder un problema de tiroides u otra afección que necesita tratamiento.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con sofocos pueden controlarlos bien con cambios sencillos y, si es necesario, con ayuda médica. Con el tiempo, los sofocos suelen volverse menos intensos o desaparecer. No hay motivo para alarmarse: con el apoyo adecuado, puede llevar una vida activa y plena.
Encontrar apoyo
Los enlaces externos abren sitios web de terceros. Ruqelo no se hace responsable del contenido externo. Incluir una organización no implica respaldo.
Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
Condiciones relacionadas
Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 18 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.