Red eye in older adults
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El ojo rojo en personas mayores es una afección en la que la parte blanca del ojo (esclerótica) se enrojece. Puede deberse a muchas causas, desde algo leve como un ojo seco hasta algo más serio como una infección o un glaucoma. Es importante conocer los síntomas para saber cuándo pedir ayuda médica.
Datos clave
- Es una de las consultas oculares más frecuentes en personas mayores.
- La mayoría de las veces no es grave, pero puede indicar un problema serio.
- El ojo rojo puede ser causado por infecciones, alergias, sequedad o presión ocular alta.
Sí, es muy común en personas mayores. Con la edad, los ojos se vuelven más secos y frágiles, lo que facilita la aparición de enrojecimiento.
Afecta principalmente a personas mayores de 60 años, pero puede ocurrir a cualquier edad. Es más frecuente en quienes tienen enfermedades crónicas como diabetes, presión alta o enfermedades autoinmunes.
Síntomas
- Dolor ocular intenso y repentino.
- Pérdida súbita de la visión.
- Náuseas o vómitos acompañados de dolor ocular.
- Lesión reciente en el ojo (golpe, quemadura química).
- ⚠Enrojecimiento que empeora en pocas horas.
- ⚠Visión borrosa o halos alrededor de las luces.
- ⚠Secreción espesa y amarillenta que no mejora.
- ⚠Dolor ocular moderado que no cede con reposo.
- ⚠Párpado hinchado y caliente al tacto.
Síntomas comunes
- Enrojecimiento en uno o ambos ojos.
- Sensación de arena o cuerpo extraño.
- Picazón o ardor leve.
- Lagañas o secreción acuosa.
Síntomas en niños
- El ojo rojo en niños suele deberse a infecciones (conjuntivitis) o alergias.
- Pueden presentar picazón intensa, secreción amarillenta y párpados pegados al despertar.
- Es importante consultar al pediatra para evitar contagio.
Síntomas en adultos mayores
- Sequedad ocular más marcada (sensación de cuerpo extraño, ardor).
- Enrojecimiento persistente que no mejora con lágrimas artificiales.
- Dolor ocular, sensibilidad a la luz o visión borrosa.
- Secreción espesa o pus.
- Dolor de cabeza o náuseas (pueden indicar glaucoma agudo).
Causas
Causas principales
- Ojo seco por disminución de lágrimas (muy común en mayores).
- Infecciones como conjuntivitis bacteriana o viral.
- Alergias a polvo, polen o productos químicos.
- Glaucoma agudo (aumento brusco de la presión ocular).
- Úlcera o herida en la córnea (la parte transparente del ojo).
- Uveítis (inflamación dentro del ojo).
Factores de riesgo
- Edad avanzada (mayor de 60 años).
- Uso de lentes de contacto (aunque menos frecuente en mayores).
- Enfermedades como diabetes, artritis reumatoide o presión arterial alta.
- Exposición al humo, viento o clima seco.
- Uso frecuente de dispositivos electrónicos sin descanso.
- Medicamentos que resecan los ojos (como antihistamínicos o diuréticos).
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor ocular fuerte y repentino.
- Pérdida de visión o visión borrosa que no mejora.
- Náuseas o vómitos junto con dolor ocular.
- Herida o golpe reciente en el ojo.
Programe una cita de rutina si:
- Enrojecimiento leve que dura más de una semana.
- Secreción ocular persistente.
- Picazón o ardor que afecta la vida diaria.
- Antecedentes de glaucoma o enfermedad ocular previa.
Diagnóstico
El médico (generalmente un oftalmólogo) examinará el ojo con una lámpara de hendidura (un microscopio especial) y hará preguntas sobre los síntomas y la salud general. A veces se mide la presión ocular y se toma una muestra de la secreción para analizarla.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen con lámpara de hendidura para ver el ojo en detalle.
- Medición de la presión intraocular (tonometría) para descartar glaucoma.
- Prueba de tinción con fluoresceína para detectar úlceras o rasguños en la córnea.
- Cultivo de la secreción ocular si se sospecha una infección bacteriana.
Qué esperar en su cita
La consulta suele durar entre 20 y 40 minutos. No es dolorosa, aunque algunas pruebas (como la de presión ocular) pueden causar una leve molestia. El médico le explicará los resultados y el tratamiento adecuado.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa del ojo rojo. La mayoría de los casos leves mejoran con cuidados en casa. Si hay infección o inflamación, el médico recetará gotas o medicamentos específicos. Nunca se automedique ni use gotas para los ojos sin indicación médica, especialmente si tiene dolor o cambios en la visión.
Autocuidado en el hogar
- Aplique compresas frías o tibias sobre el ojo cerrado durante 5-10 minutos varias veces al día.
- Use lágrimas artificiales sin conservantes para aliviar la sequedad (pregunte al farmacéutico).
- Lávese las manos antes y después de tocarse los ojos.
- Evite el maquillaje de ojos durante el enrojecimiento.
- Descanse la vista: cada 20 minutos mire algo a 6 metros durante 20 segundos.
Tratamientos médicos
Según la causa, el médico puede recetar gotas antibióticas (para infecciones bacterianas), gotas antiinflamatorias (para la inflamación) o gotas para bajar la presión ocular (si hay glaucoma). En caso de alergia, pueden recomendar antihistamínicos o gotas antialérgicas. Siempre siga las indicaciones del profesional de la salud.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Solo es necesaria en casos graves, como glaucoma avanzado que no responde a gotas, o para reparar un ojo lesionado. El médico le explicará si su caso requiere cirugía.
Vivir con esta afección
El ojo rojo puede ser molesto, pero la mayoría de las veces es temporal. Si tiene ojo seco crónico, puede necesitar usar lágrimas artificiales a diario y proteger sus ojos del viento y la luz intensa. Evite frotarse los ojos y mantenga una buena higiene.
Consejos de estilo de vida
- Use gafas de sol al aire libre para proteger del viento y la luz.
- Humedezca el ambiente con un humidificador si el aire de su casa es seco.
- Mantenga una distancia adecuada al leer o usar pantallas (unos 50-60 cm).
- Evite el humo del tabaco y los productos químicos irritantes.
Dieta y ejercicio
Una alimentación rica en vitaminas A, C y E y ácidos grasos omega-3 (presentes en pescados, frutas y verduras) puede ayudar a mantener los ojos saludables. El ejercicio moderado mejora la circulación, pero evite actividades que puedan generar roce o golpes en los ojos.
Salud mental y bienestar emocional
El ojo rojo persistente puede causar frustración, ansiedad o tristeza, especialmente si afecta la visión o las actividades diarias. Si se siente abrumado, hable con su médico o busque apoyo emocional. Recuerde que no está solo y que hay opciones de tratamiento.
Prevención
No siempre se puede prevenir, pero sí reducir el riesgo. Mantener los ojos hidratados, evitar irritantes y controlar enfermedades crónicas como la diabetes ayuda a prevenir muchas causas de ojo rojo.
Vacunas
No hay vacunas específicas para el ojo rojo, pero mantenerse al día con las vacunas contra la gripe y el neumococo puede reducir el riesgo de infecciones que afecten los ojos.
Programas de detección
Las personas mayores deben hacerse exámenes oculares regulares (al menos cada 2 años) para detectar problemas como glaucoma, cataratas o degeneración macular. Si tiene factores de riesgo, su médico puede recomendar revisiones más frecuentes.
Complicaciones
Si no se trata
- Infección que se extiende al interior del ojo (endoftalmitis).
- Úlcera corneal que puede dejar cicatriz y disminuir la visión.
- Glaucoma agudo no tratado que causa pérdida permanente de la visión.
- Ceguera parcial o total en casos graves.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de los casos de ojo rojo en personas mayores son leves y se resuelven con tratamiento adecuado. Con atención médica oportuna, el pronóstico es bueno y la visión suele recuperarse por completo. Si se debe a una enfermedad crónica como el glaucoma, el tratamiento continuo puede controlar la afección y preservar la vista. Siempre hay esperanza y opciones para cuidar sus ojos.
Encontrar apoyo
Organizaciones locales
- Servicio de Oftalmología de su hospital local · Consultar en su centro de salud
- Organización Nacional de Ciegos (ONCE) en España · España
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 17 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.