Ankylosing Spondylitis
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- WHO—Health topics A–Z(2024)
- NHS—Health A to Z(2024)
- CDC—Health topics(2024)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna vertebral. La inflamación causa dolor y rigidez, y con el tiempo puede hacer que los huesos de la columna se fusionen, lo que limita el movimiento. Es una enfermedad reumática, es decir, del sistema inmunológico que ataca las articulaciones.
Datos clave
- Es una enfermedad autoinmune, lo que significa que el sistema de defensa del cuerpo ataca por error a las articulaciones.
- A menudo comienza en la edad adulta temprana, entre los 20 y los 30 años.
- No tiene cura, pero con tratamiento se puede controlar y llevar una vida activa.
No es muy común. Afecta aproximadamente a 1 de cada 1000 personas en todo el mundo. Es más frecuente en ciertas poblaciones.
Afecta principalmente a hombres jóvenes, aunque también puede presentarse en mujeres y en personas de cualquier edad. Tiene un componente genético: muchas personas con esta enfermedad tienen un gen llamado HLA-B27.
Síntomas
- Dolor ocular intenso, enrojecimiento y visión borrosa repentina (puede ser uveítis aguda).
- Dolor de pecho o dificultad para respirar sin causa clara (posible afectación del corazón o pulmones).
- Entumecimiento o debilidad repentina en piernas o brazos (posible compresión de la médula espinal).
- ⚠Dolor intenso en la columna que no mejora con reposo o analgésicos comunes.
- ⚠Fiebre alta junto con dolor en las articulaciones.
- ⚠Dolor en el talón que impide caminar.
Síntomas comunes
- Dolor lumbar y rigidez que empeora por la mañana o después de descansar, y mejora con el movimiento.
- Dolor en las nalgas y la parte baja de la espalda que a veces se extiende hacia los muslos.
- Rigidez en la columna que dificulta giros y flexiones.
- Cansancio o fatiga constante.
- Dolor e inflamación en otras articulaciones, como caderas, hombros, rodillas o tobillos.
- Inflamación de los tendones, especialmente en el talón (tendinitis aquílea).
Síntomas en niños
- En niños, la enfermedad puede comenzar con dolor e inflamación en las caderas, las rodillas o los tobillos, más que en la espalda.
- Puede haber dolor en el talón o en la planta del pie.
- Los niños pueden presentar fatiga o fiebre sin causa clara.
- A veces se asocia con inflamación en los ojos (uveítis), que causa enrojecimiento, dolor y sensibilidad a la luz.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, los síntomas pueden confundirse con artrosis común.
- El dolor puede ser menos intenso, pero la rigidez suele ser más notoria.
- Puede haber mayor afectación en caderas y hombros.
Causas
Causas principales
- La causa exacta no se conoce por completo. Se cree que es una enfermedad autoinmune donde el sistema inmunológico ataca las articulaciones de la columna.
- Hay un fuerte componente genético. La mayoría de las personas con esta enfermedad tienen un gen llamado HLA-B27.
- Factores ambientales, como infecciones previas, podrían desencadenar la respuesta inmunitaria en personas con predisposición genética.
Factores de riesgo
- Tener el gen HLA-B27.
- Tener familiares directos (padres, hermanos) con espondilitis anquilosante.
- Ser hombre joven, aunque las mujeres también pueden padecerla.
- Tener otras enfermedades autoinmunes, como enfermedad inflamatoria intestinal o psoriasis.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Dolor lumbar que no mejora después de varias semanas de reposo.
- Rigidez matutina que dura más de 30 minutos.
- Dolor que despierta por la noche y mejora al moverse.
- Inflamación ocular (enrojecimiento, dolor, sensibilidad a la luz).
Programe una cita de rutina si:
- Si tiene dolor de espalda crónico que empeora con el reposo y mejora con el movimiento.
- Si nota rigidez progresiva en la columna o dificultad para moverse.
- Si tiene familiares con espondilitis anquilosante y presenta síntomas similares.
Diagnóstico
El diagnóstico lo realiza un reumatólogo (médico especialista en articulaciones). Se basa en la historia clínica, el examen físico y pruebas complementarias.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre: para detectar el gen HLA-B27 y medir marcadores de inflamación como la proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación (VSG).
- Radiografías de la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas (donde la columna se une a la pelvis) para ver signos de inflamación o fusión ósea.
- Resonancia magnética (RM) de la columna, que detecta inflamación temprana antes de que aparezcan cambios en las radiografías.
Qué esperar en su cita
El médico le preguntará sobre sus síntomas, su historia familiar y hará un examen físico para evaluar el movimiento de la columna y la sensibilidad en las articulaciones. Es posible que le tomen muestras de sangre y que le programen una radiografía o una resonancia magnética. El diagnóstico puede tomar tiempo, pero es importante para empezar el tratamiento adecuado.
Tratamiento
El tratamiento de la espondilitis anquilosante se enfoca en aliviar el dolor, reducir la inflamación, mantener la movilidad y prevenir la fusión de los huesos de la columna. Se combinan medicamentos, fisioterapia y cambios en el estilo de vida.
Autocuidado en el hogar
- Hacer ejercicios de estiramiento y fortalecimiento todos los días, especialmente para la espalda y el cuello.
- Mantener una postura correcta al estar sentado y al caminar.
- Aplicar calor en las articulaciones rígidas y frío en las inflamadas.
- Dormir en un colchón firme y usar una almohada delgada para mantener la columna alineada.
- Evitar el reposo prolongado; el movimiento es fundamental.
Tratamientos médicos
Los médicos pueden recetar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para controlar el dolor y la inflamación. Si estos no son suficientes, existen otros medicamentos llamados modificadores de la enfermedad (FAME) que actúan sobre el sistema inmunológico. En algunos casos se usan terapias biológicas, que son medicamentos más específicos que bloquean ciertas proteínas que causan inflamación. Siempre debe consultar a su médico sobre el tratamiento más adecuado para usted.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía rara vez es necesaria. Puede considerarse cuando hay daño severo en las articulaciones de la cadera o la rodilla que limita el movimiento, o si hay fracturas o inestabilidad en la columna. El reemplazo de cadera (artroplastia) es la cirugía más común en estos casos.
Vivir con esta afección
Vivir con espondilitis anquilosante implica aprender a manejar los síntomas día a día. El dolor y la rigidez pueden variar. Es importante mantener una rutina de ejercicios suaves y descansar cuando sea necesario, sin quedarse quieto por mucho tiempo. La mayoría de las personas pueden trabajar y llevar una vida normal con el tratamiento adecuado.
Consejos de estilo de vida
- Hacer ejercicio regular: natación, yoga, pilates o caminar son excelentes.
- Mantener un peso saludable para reducir la presión sobre las articulaciones.
- Evitar fumar, ya que empeora la inflamación y puede dañar la columna.
- Practicar técnicas de relajación como la respiración profunda para controlar el estrés, que puede aumentar los síntomas.
Dieta y ejercicio
No existe una dieta específica que cure la enfermedad, pero una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables puede ayudar a reducir la inflamación. Evite el exceso de azúcar y grasas saturadas. El ejercicio es clave: movimientos suaves como estiramientos, natación o caminar mantienen la flexibilidad y fortalecen los músculos que sostienen la columna.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico y las limitaciones pueden afectar el estado de ánimo. Es normal sentirse frustrado, triste o ansioso. Hablar con un profesional de la salud mental, como un psicólogo, puede ayudar. También compartir la experiencia con familiares o grupos de apoyo alivia la carga emocional.
Prevención
No se puede prevenir porque tiene un fuerte componente genético. Sin embargo, un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden prevenir o retrasar la fusión de la columna y otras complicaciones.
Vacunas
No hay vacunas para prevenir la espondilitis anquilosante. Pero es importante mantener al día las vacunas comunes, como la de la gripe y la neumonía, especialmente si está tomando medicamentos que afectan el sistema inmunológico. Consulte a su médico.
Programas de detección
No hay pruebas de detección rutinarias. Si tiene familiares cercanos con la enfermedad y presenta síntomas, consulte a un reumatólogo. En algunas personas con el gen HLA-B27 y antecedentes familiares, el médico puede recomendar un seguimiento más cercano.
Complicaciones
Si no se trata
- Fusión de los huesos de la columna (anquilosis), que causa rigidez permanente y pérdida de movilidad.
- Deformidad de la columna, como una postura encorvada.
- Inflamación de los ojos (uveítis) que, si no se trata, puede dañar la visión.
- Mayor riesgo de fracturas de la columna.
- Daño en las articulaciones de la cadera y los hombros.
- En casos graves, afectación del corazón (aorta) o los pulmones (fibrosis pulmonar).
Pronóstico a largo plazo
Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con espondilitis anquilosante pueden tener una buena calidad de vida. El tratamiento ayuda a controlar los síntomas, mantener la movilidad y prevenir complicaciones graves. Aunque no tiene cura, es importante recordar que cada persona es diferente y que muchos llevan una vida activa y plena. La clave está en el manejo continuo y el apoyo médico.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
Organizaciones locales
- Sociedad Mexicana de Reumatología ↗ · México
- Asociación Colombiana de Reumatología ↗ · Colombia
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.