Hepatitis
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- WHO—Health topics A–Z(2024)
- NHS—Health A to Z(2024)
- CDC—Health topics(2024)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La hepatitis es una inflamación del hígado, el órgano que ayuda a digerir los alimentos y eliminar toxinas del cuerpo. Puede ser causada por virus, alcohol, medicamentos o enfermedades del sistema inmunológico.
Datos clave
- Existen varios tipos de hepatitis: A, B, C, D y E, siendo las más comunes las causadas por virus.
- La hepatitis A y E generalmente se transmiten por alimentos o agua contaminados; la B, C y D por contacto con sangre, sexo sin protección o de madre a hijo.
- Muchas personas con hepatitis no presentan síntomas y se recuperan por sí solas, pero otras pueden desarrollar una infección crónica que daña el hígado con el tiempo.
Sí, la hepatitis es una enfermedad común en todo el mundo. Se estima que cientos de millones de personas viven con hepatitis B o C crónica, especialmente en África, Asia y algunas partes de América Latina.
Afecta a personas de todas las edades, pero ciertos grupos tienen mayor riesgo: personas que usan drogas inyectables, quienes tienen relaciones sexuales sin protección, trabajadores de la salud, viajeros a zonas con hepatitis A o E, y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Síntomas
- Confusión o desorientación repentina
- Vómitos con sangre o heces negras como alquitrán
- Dificultad para respirar
- Hinchazón repentina del abdomen (ascitis) o de las piernas
- ⚠Ictericia (color amarillo en piel u ojos) que empeora rápidamente
- ⚠Dolor abdominal muy intenso
- ⚠Fiebre alta que no baja con reposo
- ⚠Vómitos persistentes que impiden beber líquidos
Síntomas comunes
- Cansancio o fatiga
- Pérdida del apetito
- Náuseas o vómitos
- Dolor en la parte superior derecha del abdomen
- Orina oscura (color té o cola)
- Heces de color claro (como arcilla)
- Color amarillento en la piel y los ojos (ictericia)
Síntomas en niños
- En niños pequeños, la hepatitis a menudo no causa síntomas o solo produce fiebre leve y malestar general.
- Pueden tener síntomas parecidos a una gripe: fiebre, dolor de cabeza y cansancio.
- Los niños con hepatitis A pueden tener diarrea y vómitos.
Síntomas en adultos mayores
- Los adultos mayores pueden presentar síntomas más intensos, como fatiga severa y pérdida de peso.
- Es más probable que desarrollen ictericia (piel y ojos amarillos) y orina oscura.
- La recuperación puede ser más lenta y existe mayor riesgo de complicaciones hepáticas.
Causas
Causas principales
- Virus de la hepatitis A, B, C, D o E
- Consumo excesivo de alcohol
- Uso de ciertos medicamentos (por ejemplo, paracetamol en dosis muy altas)
- Enfermedades autoinmunes (el sistema inmunológico ataca al hígado)
- Infecciones por otros virus (como el virus de Epstein-Barr o citomegalovirus)
Factores de riesgo
- Viajar a zonas donde la hepatitis A o E es común sin vacunarse
- Tener relaciones sexuales sin preservativo, especialmente con múltiples parejas
- Compartir agujas, jeringas u otros utensilios para drogas
- Contacto directo con sangre contaminada (por ejemplo, en el trabajo o al hacerse tatuajes con materiales no esterilizados)
- Tener una enfermedad hepática previa, como hígado graso o cirrosis
- Sistema inmunológico debilitado (por VIH, quimioterapia u otras causas)
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si notas color amarillo en tu piel u ojos (ictericia) de manera repentina
- Si orinas muy oscuro o tus heces se vuelven de color claro
- Si tienes dolor abdominal intenso que no mejora
Programe una cita de rutina si:
- Si presentas cansancio inexplicable, pérdida de apetito o náuseas que duran más de una semana
- Si has estado en contacto con alguien con hepatitis o has viajado a una zona de riesgo
- Si te hiciste un tatuaje o piercing con materiales posiblemente no esterilizados
Diagnóstico
El médico te hará preguntas sobre tus síntomas, viajes, hábitos y posibles exposiciones. Luego solicitará análisis de sangre para ver cómo está funcionando tu hígado y detectar la presencia de virus u otras causas.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre: pruebas de función hepática (AST, ALT, bilirrubina) y marcadores virales (antígenos y anticuerpos para hepatitis A, B, C, etc.)
- Ecografía abdominal: para observar el tamaño y estado del hígado y descartar otras afecciones
- En algunos casos, biopsia hepática (tomar una pequeña muestra del hígado) para evaluar el daño
Qué esperar en su cita
El proceso es sencillo: te tomarán una muestra de sangre del brazo, que luego se analiza en el laboratorio. La ecografía es indolora y dura unos 15 minutos. Según los resultados, el médico te explicará el tipo de hepatitis y el mejor plan de cuidado. Es posible que necesites una segunda consulta para revisar los resultados.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa de la hepatitis. Para las hepatitis virales agudas (como A y E), el enfoque principal es el reposo y la hidratación, ya que suelen resolverse solas. Para la hepatitis B o C crónica, existen medicamentos que ayudan a controlar el virus y prevenir el daño hepático. En todos los casos, es importante evitar el alcohol y ciertos medicamentos que afectan al hígado.
Autocuidado en el hogar
- Descansar lo suficiente, especialmente durante la fase aguda.
- Beber abundante agua y líquidos claros para mantenerse hidratado.
- Evitar el alcohol por completo hasta que el médico indique lo contrario.
- Llevar una alimentación ligera y equilibrada, sin comidas muy grasosas o pesadas.
Tratamientos médicos
Si la hepatitis es viral crónica (como hepatitis B o C), el médico puede recetar medicamentos antivirales que reducen la cantidad de virus en el cuerpo y disminuyen el riesgo de daño hepático a largo plazo. En la hepatitis autoinmune se usan medicamentos que calman el sistema inmunológico. No se deben usar medicamentos sin receta, especialmente aquellos que contienen paracetamol o antiinflamatorios, a menos que el médico lo autorice.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos muy graves de daño hepático irreversible (cirrosis avanzada o insuficiencia hepática), puede considerarse un trasplante de hígado. Esto solo ocurre cuando el hígado deja de funcionar y no hay otra opción de tratamiento.
Vivir con esta afección
Vivir con hepatitis crónica implica cuidar tu hígado día a día. Asiste a todas las citas médicas y sigue las indicaciones de tu equipo de salud. Lleva un registro de tus análisis y no dudes en preguntar cualquier duda.
Consejos de estilo de vida
- No consumas alcohol; puede empeorar el daño hepático.
- Evita el consumo de drogas recreativas, especialmente las inyectables.
- Mantén una buena higiene personal, como lavarte las manos después de ir al baño y antes de comer.
- Si tienes hepatitis B o C, usa métodos de barrera (preservativos) en tus relaciones sexuales para evitar contagiar a tu pareja.
Dieta y ejercicio
Lleva una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras (pollo, pescado, legumbres). Reduce el consumo de grasas saturadas y azúcares añadidos. El ejercicio moderado, como caminar 30 minutos al día, puede ayudar a mantener un peso saludable y mejorar tu energía, pero siempre consulta a tu médico antes de iniciar una rutina nueva.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de hepatitis, sobre todo crónica, puede causar ansiedad, tristeza o preocupación por el futuro. Es normal sentirse abrumado. Habla con tu médico sobre tus emociones; él o ella puede referirte a un psicólogo o grupo de apoyo. Recuerda que no estás solo y que muchas personas viven bien con hepatitis.
Prevención
Sí, muchas formas de hepatitis se pueden prevenir. La hepatitis A y B tienen vacunas seguras y efectivas. La hepatitis C no tiene vacuna, pero se previene evitando el contacto con sangre contaminada. La hepatitis E se previene con buena higiene de alimentos y agua, especialmente al viajar.
Vacunas
Existen vacunas contra la hepatitis A y contra la hepatitis B. La vacuna contra la hepatitis B también protege contra la hepatitis D. Consulta a tu médico o centro de salud para saber si necesitas estas vacunas, sobre todo si viajas a zonas de riesgo, trabajas en salud o tienes factores de riesgo.
Programas de detección
Se recomienda hacer pruebas de detección de hepatitis B y C en personas con factores de riesgo (por ejemplo, usuarios de drogas inyectables, personas con múltiples parejas sexuales, trabajadores de la salud, personas nacidas en regiones de alta prevalencia). Además, las mujeres embarazadas se someten a pruebas de hepatitis B para prevenir la transmisión al bebé. Habla con tu médico sobre si necesitas un chequeo.
Complicaciones
Si no se trata
- Cirrosis: cicatrización del hígado que afecta su funcionamiento.
- Insuficiencia hepática: el hígado deja de realizar sus funciones vitales.
- Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular), especialmente en hepatitis B o C crónica.
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con hepatitis aguda se recuperan completamente en unas semanas o meses. En las hepatitis crónicas, con un buen seguimiento médico y tratamiento adecuado, se puede controlar la enfermedad y llevar una vida larga y activa. Es fundamental no descuidar las visitas al médico y seguir las recomendaciones para cuidar el hígado. Hay esperanza y opciones para manejar esta condición.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
Organizaciones locales
- Fundación Hepática de Argentina ↗ · Argentina
- Grupo de Apoyo Hepático (Colombia) ↗ · Colombia
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.