Hepatitis B
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- WHO—Hepatitis B fact sheet(2023)
- NHS—Hepatitis B(2023)
- CDC—Hepatitis B(2024)
- EASL—EASL Clinical Practice Guidelines on Hepatitis B(2017)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La hepatitis B es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis B. Puede ser una enfermedad breve o volverse crónica (de larga duración), lo que puede dañar el hígado con el tiempo.
Datos clave
- El virus de la hepatitis B se transmite a través de la sangre, el semen y otros líquidos corporales de una persona infectada.
- Muchas personas con hepatitis B no presentan síntomas y pueden transmitir el virus sin saberlo.
- Existe una vacuna segura y efectiva que previene la infección por hepatitis B.
La hepatitis B es una infección común en todo el mundo. Se estima que más de 250 millones de personas viven con hepatitis B crónica, especialmente en regiones de África y Asia. En América Latina, la prevalencia varía, pero es más alta en algunas zonas amazónicas y comunidades indígenas.
La hepatitis B puede afectar a cualquier persona, pero es más común en bebés nacidos de madres infectadas, personas que tienen relaciones sexuales sin protección, personas que comparten agujas para inyectarse drogas, trabajadores de la salud expuestos a sangre, y personas que viven en áreas donde la infección es frecuente.
Síntomas
- Confusión o somnolencia repentina
- Vómitos con sangre o heces negras y alquitranadas
- Dolor abdominal intenso que no cede
- Hinchazón del abdomen o de las piernas
- Dificultad para respirar
- ⚠Ictericia (piel o ojos amarillos) que empeora rápidamente
- ⚠Fiebre alta que no baja con medidas caseras
- ⚠Vómitos frecuentes que impiden mantener líquidos
- ⚠Cansancio extremo que interfiere con las actividades diarias
Síntomas comunes
- Cansancio o debilidad
- Pérdida del apetito
- Náuseas y vómitos
- Dolor en la parte superior derecha del abdomen (donde está el hígado)
- Orina oscura (color té o coca cola)
- Heces de color claro (arcilla o gris)
- Color amarillento en la piel y los ojos (ictericia)
Síntomas en niños
- La mayoría de los niños pequeños con hepatitis B no presentan síntomas evidentes.
- En algunos casos pueden tener fiebre leve, cansancio o pérdida de apetito.
- La ictericia (color amarillo) es menos común en niños que en adultos.
Síntomas en adultos mayores
- Los síntomas pueden ser más graves y durar más tiempo.
- Mayor riesgo de deshidratación por vómitos y diarrea.
- Pueden presentar confusión o somnolencia si el hígado deja de funcionar bien (esto es una emergencia).
Causas
Causas principales
- Infección por el virus de la hepatitis B, que entra al cuerpo a través de sangre, semen u otros líquidos corporales infectados.
Factores de riesgo
- Tener relaciones sexuales sin condón con una persona infectada
- Compartir agujas, jeringas u otros implementos para inyectarse drogas
- Nacer de una madre con hepatitis B (transmisión durante el parto)
- Trabajar en el sector salud y tener contacto con sangre o agujas
- Convivir con una persona que tiene hepatitis B crónica
- Viajar a regiones donde la hepatitis B es común (África, Asia, Amazonía)
- Tener una enfermedad renal que requiera diálisis
- Recibir transfusiones de sangre o trasplantes en países donde no se tamiza bien la sangre
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si presenta confusión, vómitos con sangre, heces negras o dificultad para respirar, llame a emergencias (112 en España, según su país) de inmediato.
- Si tiene ictericia (color amarillo) que aparece de repente o empeora rápidamente, busque atención urgente.
Programe una cita de rutina si:
- Si ha estado en contacto con sangre o líquidos corporales de alguien con hepatitis B (por ejemplo, por una aguja o relación sexual sin protección), consulte a su médico para evaluar si necesita prevención.
- Si presenta síntomas como cansancio, pérdida de apetito, orina oscura o dolor abdominal que duran más de una semana, pida una cita.
- Si pertenece a un grupo de riesgo (trabajador de salud, usuario de drogas inyectables, persona con múltiples parejas sexuales), hágase la prueba aunque no tenga síntomas.
Diagnóstico
El diagnóstico de la hepatitis B se realiza mediante análisis de sangre que detectan partes del virus o los anticuerpos que el cuerpo produce contra él. El médico también preguntará sobre sus síntomas y factores de riesgo.
Pruebas que se pueden realizar
- Análisis de sangre para antígeno de superficie de hepatitis B (HBsAg): indica si tiene infección activa.
- Análisis de sangre para anticuerpos anti-HBs: muestra si está protegido por vacuna o infección pasada.
- Pruebas de función hepática (transaminasas): evalúan si el hígado está dañado.
- Carga viral de hepatitis B (ADN del VHB): mide la cantidad de virus en la sangre.
- Ecografía del hígado: para ver el estado del hígado en casos crónicos.
Qué esperar en su cita
La prueba de hepatitis B es un simple análisis de sangre. El médico le tomará una muestra del brazo y los resultados suelen estar listos en unos días. Si la prueba es positiva, es posible que necesite más análisis para saber si la infección es aguda o crónica y si el hígado está afectado. No se preocupe: su médico le explicará cada paso.
Tratamiento
El tratamiento depende de si la infección es aguda (recién adquirida) o crónica (de larga duración). En muchos casos de hepatitis B aguda en adultos, el cuerpo elimina el virus por sí solo y no se necesita medicación, solo reposo y cuidado general. Para la hepatitis B crónica, hay medicamentos antivirales que controlan el virus y reducen el daño al hígado, pero no lo eliminan por completo.
Autocuidado en el hogar
- Descanse lo suficiente para que su cuerpo pueda combatir la infección.
- Tome líquidos claros (agua, caldos) para evitar la deshidratación.
- Evite el alcohol por completo, ya que puede empeorar el daño hepático.
- No tome medicamentos sin consultar al médico, especialmente paracetamol o antiinflamatorios, que pueden dañar el hígado.
- Aliméntese de forma saludable, con comidas ligeras si tiene náuseas.
Tratamientos médicos
Si la infección se vuelve crónica y hay signos de daño hepático activo, el médico puede recetar medicamentos antivirales que se toman por vía oral una vez al día. Estos medicamentos ayudan a reducir la cantidad de virus en la sangre y a prevenir complicaciones como cirrosis o cáncer de hígado. El tratamiento es a largo plazo y requiere seguimiento médico regular. No se automedique; el especialista indicará la mejor opción según su caso.
¿Cuándo se considera la cirugía?
En casos muy avanzados de daño hepático (cirrosis descompensada o cáncer de hígado) puede ser necesario un trasplante de hígado. Esto es poco frecuente y solo se considera cuando el hígado deja de funcionar adecuadamente. El equipo médico evaluará si es una opción viable.
Vivir con esta afección
Vivir con hepatitis B crónica implica llevar un control médico periódico para vigilar la salud del hígado. Muchas personas llevan una vida normal y activa con tratamiento. Es importante mantener hábitos saludables y evitar factores que dañen el hígado.
Consejos de estilo de vida
- Evite el alcohol por completo; incluso pequeñas cantidades pueden empeorar la enfermedad.
- No consuma drogas ilícitas, especialmente las inyectables.
- Use condón en todas las relaciones sexuales para proteger a su pareja.
- No comparta cepillos de dientes, maquinillas de afeitar ni otros objetos personales que puedan tener sangre.
- Lávese las manos después de tocar sangre o heridas.
- Infórmele a su médico y dentista sobre su infección para que tomen precauciones.
Dieta y ejercicio
Lleve una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Evite las grasas saturadas y los alimentos procesados. El ejercicio moderado, como caminar 30 minutos al día, es beneficioso, pero escuche a su cuerpo y descanse si se siente cansado.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de hepatitis B crónica puede generar ansiedad, tristeza o preocupación por el futuro. Es normal sentirse abrumado. Hable con su médico sobre sus sentimientos y busque apoyo emocional. No se aísle; compartir con personas de confianza ayuda.
Prevención
Sí, la hepatitis B se puede prevenir de manera efectiva con la vacuna. También se puede reducir el riesgo evitando el contacto con sangre y líquidos corporales de personas infectadas.
Vacunas
La vacuna contra la hepatitis B es segura y muy efectiva. Se aplica en 3 o 4 dosis, generalmente desde el nacimiento. Se recomienda para todos los niños, adultos no vacunados y personas con riesgo de exposición. Consulte a su médico sobre la vacunación.
Programas de detección
Se recomienda la prueba de detección (análisis de sangre) para personas con factores de riesgo, como trabajadores de la salud, personas nacidas en regiones donde la hepatitis B es común, personas con VIH, usuarios de drogas inyectables, hombres que tienen sexo con hombres, y personas con múltiples parejas sexuales. La detección temprana ayuda a prevenir la transmisión y a recibir tratamiento oportuno.
Complicaciones
Si no se trata
- La infección aguda puede volverse crónica, especialmente en bebés y niños pequeños.
- Hepatitis crónica activa que daña el hígado progresivamente (cirrosis),
- Insuficiencia hepática (el hígado deja de funcionar)
- Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular)
Pronóstico a largo plazo
La mayoría de las personas con hepatitis B aguda se recuperan completamente. Con el tratamiento adecuado, muchas personas con hepatitis B crónica viven una vida larga y saludable. La vacuna previene la infección, y los avances en medicamentos antivirales han mejorado mucho el pronóstico. Mantener un seguimiento médico regular y hábitos saludables es clave. Hay esperanza y apoyo disponible.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
Organizaciones locales
- Fundación Hepatitis B España ↗ · España
- Asociación Mexicana de Hepatología ↗ · México
- Sociedad Argentina de Hepatología ↗ · Argentina
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.