HIV and AIDS
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- WHO—Health topics A–Z(2024)
- NHS—Health A to Z(2024)
- CDC—Health topics(2024)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
El VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) es un virus que ataca el sistema inmunitario, la defensa natural del cuerpo contra las infecciones. Si no se trata, el VIH puede debilitar tanto el sistema inmunitario que se vuelve incapaz de combatir infecciones y ciertos tipos de cáncer; a esta etapa avanzada se le llama SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Hoy en día, con el tratamiento adecuado, las personas con VIH pueden vivir muchos años y no desarrollar SIDA.
Datos clave
- El VIH se transmite a través de fluidos corporales como sangre, semen, fluidos vaginales y leche materna. No se transmite por abrazos, besos, compartir comida o contacto casual.
- Con el tratamiento antirretroviral, el virus puede reducirse a niveles indetectables en la sangre. Cuando es indetectable, no se puede transmitir a otras personas.
- Cualquier persona puede contraer el VIH, independientemente de su edad, género u orientación sexual. Las prácticas de riesgo incluyen relaciones sexuales sin protección y compartir agujas.
Sí, el VIH es una condición de salud global. Se estima que millones de personas en el mundo viven con el VIH. Gracias a los avances médicos, muchas de ellas llevan una vida larga y saludable.
Afecta a personas de todas las edades, géneros, orientaciones sexuales y contextos. Sin embargo, ciertos grupos tienen mayor riesgo debido a comportamientos o circunstancias, como tener relaciones sexuales sin protección, compartir agujas, o haber nacido de una madre que vive con el VIH que no recibió tratamiento.
Síntomas
- Dificultad para respirar repentina o severa
- Confusión o desorientación
- Fiebre muy alta (más de 39°C) que no baja con medicamentos
- Dolor de cabeza intenso y persistente
- Signos de accidente cerebrovascular como debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar
- ⚠Síntomas de infección aguda (fiebre, dolor de garganta, erupción cutánea) después de una posible exposición al VIH
- ⚠Pérdida de peso inexplicable en un período corto
- ⚠Fatiga extrema que interfiere con las actividades diarias
- ⚠Infecciones recurrentes como neumonías o candidiasis
Síntomas comunes
- En las primeras semanas después de la infección (infección aguda), algunas personas presentan síntomas similares a los de la gripe: fiebre, dolor de cabeza, cansancio, inflamación de los ganglios linfáticos y dolor muscular.
- Después de la etapa aguda, el VIH puede no causar síntomas durante muchos años, incluso mientras el virus sigue dañando el sistema inmunitario.
- A medida que el sistema inmunitario se debilita, pueden aparecer síntomas persistentes como fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso sin causa, fatiga extrema, diarrea crónica e infecciones oportunistas.
Síntomas en niños
- Los niños con VIH pueden presentar síntomas similares a los adultos, como fiebre, ganglios inflamados y falta de desarrollo. También pueden tener infecciones recurrentes, como infecciones de oído, neumonía o candidiasis oral.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, los síntomas del VIH pueden confundirse con los del envejecimiento normal, como fatiga, pérdida de peso y problemas de memoria. También pueden tener mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares, óseas y renales, especialmente si el VIH no se trata.
Causas
Causas principales
- El VIH es causado por el virus de la inmunodeficiencia humana. Se transmite cuando los fluidos corporales de una persona con el virus entran en el torrente sanguíneo de otra persona. Las principales vías de transmisión son: relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección; compartir agujas o jeringas contaminadas; de madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia; y transfusiones de sangre no segura (aunque esto es muy raro en países con controles sanitarios).
Factores de riesgo
- Tener relaciones sexuales sin usar condón o sin otra protección de barrera
- Compartir agujas, jeringas u otros implementos para inyectarse drogas
- Tener una pareja que vive con el VIH y no tiene carga viral indetectable
- Tener múltiples parejas sexuales sin protección
- Recibir transfusiones de sangre no examinada (raro en países con buenos controles)
- Ser un bebé que nace de una madre con VIH que no recibe tratamiento preventivo
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si cree que ha estado expuesto al VIH en las últimas 72 horas (por ejemplo, por una relación sexual sin protección o por compartir agujas). Existe un tratamiento de emergencia llamado profilaxis post-exposición (PEP) que puede prevenir la infección si se administra a tiempo.
- Si presenta síntomas de infección aguda después de una posible exposición.
Programe una cita de rutina si:
- Hágase la prueba del VIH al menos una vez si es sexualmente activo. Si tiene factores de riesgo, hágase la prueba cada 3 a 6 meses.
- Si vive con el VIH, visite a su médico regularmente (cada 3 a 6 meses) para controlar su salud y ajustar el tratamiento si es necesario.
Diagnóstico
El VIH se diagnostica mediante análisis de sangre: la prueba de detección busca anticuerpos contra el VIH, y si resulta positiva, se confirma con una prueba más específica. También existen pruebas rápidas que dan resultados en minutos. Todas las pruebas son confidenciales y se ofrecen en centros de salud, hospitales y clínicas especializadas.
Pruebas que se pueden realizar
- Prueba de detección (ELISA o prueba rápida) – busca anticuerpos contra el VIH
- Prueba de confirmación (Western blot o prueba de ácido nucleico) – confirma la infección
- Prueba de carga viral – mide la cantidad de virus en la sangre, útil para monitorear el tratamiento
- Prueba de genotipificación – ayuda a elegir el tratamiento más adecuado
Qué esperar en su cita
El proceso de diagnóstico incluye una consejería previa y posterior a la prueba. Un profesional de la salud le explicará los resultados, responderá sus preguntas y, si es necesario, le guiará hacia el tratamiento y el apoyo emocional. Hacerse la prueba es un acto de responsabilidad consigo mismo y con los demás.
Tratamiento
El tratamiento principal para el VIH es la terapia antirretroviral (TAR). Consiste en una combinación de medicamentos que se toman todos los días para reducir la cantidad de virus en el cuerpo hasta niveles indetectables. Esto permite que el sistema inmunitario se recupere y se mantenga fuerte, previniendo el avance a SIDA y reduciendo a cero el riesgo de transmitir el virus a otras personas. El tratamiento es de por vida, pero es efectivo y generalmente bien tolerado.
Autocuidado en el hogar
- Tome los medicamentos exactamente como se lo indique su médico, sin saltarse dosis.
- Asista a todas las citas médicas y de seguimiento para monitorear la carga viral y los conteos de células CD4 (un tipo de glóbulo blanco).
- Mantenga una buena higiene y cuide su salud general para prevenir infecciones.
- Informe a su médico sobre cualquier efecto secundario, sin dejar el tratamiento por su cuenta.
Tratamientos médicos
El tratamiento consiste en una combinación de medicamentos antirretrovirales que actúan en diferentes etapas del ciclo de vida del virus. Su médico le recetará una combinación específica según su estado de salud, posibles resistencias y otros factores. No existen nombres de medicamentos específicos que se recomienden para todos, ya que el tratamiento es individualizado. La adherencia al tratamiento es clave para su éxito.
¿Cuándo se considera la cirugía?
El VIH en sí mismo no requiere cirugía. Las personas con VIH pueden necesitar cirugía por otros problemas de salud, como cualquier otra persona. Es importante que el cirujano sepa que usted vive con el VIH para tomar las precauciones necesarias y asegurarse de que su tratamiento antirretroviral no interfiera con la anestesia u otros medicamentos.
Vivir con esta afección
Vivir con VIH implica integrar el tratamiento en la rutina diaria. La mayoría de las personas toma una pastilla (o una combinación en una sola pastilla) una vez al día. Con el tiempo, se vuelve un hábito más. Es importante llevar un estilo de vida saludable, hacer ejercicio, comer bien y cuidar la salud mental. El VIH no define quién es usted ni limita sus metas.
Consejos de estilo de vida
- Evitar el consumo de alcohol y drogas recreativas, ya que pueden interferir con el tratamiento y debilitar el sistema inmunitario.
- Usar condón en las relaciones sexuales para proteger a su pareja y prevenir otras infecciones de transmisión sexual, incluso si su carga viral es indetectable.
- Dejar de fumar, ya que fumar aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y cáncer en personas con VIH.
- Hablar abiertamente con su equipo de salud sobre su vida sexual y emocional.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas magras y granos integrales ayuda a mantener el sistema inmunitario fuerte. El ejercicio regular, como caminar, nadar o hacer yoga, mejora el estado de ánimo, controla el peso y reduce el riesgo de enfermedades crónicas. Consulte a su médico antes de comenzar una nueva rutina de ejercicio.
Salud mental y bienestar emocional
Recibir un diagnóstico de VIH puede provocar ansiedad, depresión, miedo o baja autoestima. Es completamente normal y no está solo. Busque apoyo psicológico, hable con amigos de confianza o únase a grupos de apoyo. Si en algún momento siente que no puede seguir adelante o tiene pensamientos de hacerse daño, pida ayuda de inmediato. En muchos países existen líneas de crisis disponibles las 24 horas. Recuerde que el apoyo emocional es parte esencial del tratamiento.
Prevención
Sí, el VIH se puede prevenir. Las estrategias más efectivas incluyen: usar condón correctamente en todas las relaciones sexuales, no compartir agujas ni jeringas, hacerse la prueba regularmente si tiene factores de riesgo, y hablar con su médico sobre la profilaxis pre-exposición (PrEP), un medicamento que las personas sin VIH pueden tomar para reducir el riesgo de contraerlo. También existe la profilaxis post-exposición (PEP) para emergencias.
Vacunas
Actualmente no existe una vacuna que prevenga el VIH, aunque se siguen realizando investigaciones prometedoras. La mejor prevención son las medidas de protección mencionadas.
Programas de detección
Se recomienda la prueba del VIH a todas las personas entre 15 y 65 años al menos una vez, y con mayor frecuencia si se tienen factores de riesgo. Las mujeres embarazadas deben hacerse la prueba para prevenir la transmisión al bebé. La detección temprana salva vidas.
Complicaciones
Si no se trata
- El VIH no tratado puede progresar a SIDA, lo que deja al cuerpo vulnerable a infecciones oportunistas graves como neumonía por Pneumocystis, tuberculosis, meningitis criptocócica y ciertos tipos de cáncer (como sarcoma de Kaposi).
- También puede causar pérdida de peso severa (consumo), daño neurológico, y daño a órganos como los riñones y el hígado.
- Las personas con VIH sin tratamiento tienen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y osteoporosis.
Pronóstico a largo plazo
El pronóstico para las personas con VIH ha mejorado enormemente desde la aparición de los antirretrovirales. Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la esperanza de vida es casi igual a la de las personas sin VIH. La mayoría de las personas que reciben tratamiento logran una carga viral indetectable y pueden llevar una vida plena: trabajar, formar una familia, hacer ejercicio y disfrutar de sus relaciones. El VIH es una condición manejable, y no debe ser motivo de vergüenza ni aislamiento.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
Organizaciones locales
- Fundación Huésped (Argentina) ↗ · Argentina
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.