Migraña
Fuentes consultadas
Este artículo es contenido original de educación para pacientes.
- NICE—Headaches in over 12s: diagnosis and management. CG150(2021)
- NHS—Migraine(2023)
- WHO—Headache disorders fact sheet(2016)
- IHS—International Classification of Headache Disorders (ICHD-3)(2018)
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La migraña es un tipo especial de dolor de cabeza que suele ser muy intenso y que a menudo se siente como un latido o pulsación en un lado de la cabeza, aunque también puede afectar ambos lados. No es simplemente un dolor de cabeza fuerte: es una condición neurológica (del sistema nervioso) que puede causar una serie de síntomas además del dolor, como náuseas, vómitos y sensibilidad extrema a la luz y al sonido. Los episodios, llamados 'crisis' o 'ataques', pueden durar desde unas pocas horas hasta varios días y pueden afectar de forma importante las actividades diarias.
Datos clave
- La migraña es una condición neurológica real, no un simple dolor de cabeza ni algo imaginado.
- Puede venir acompañada de señales de advertencia antes del dolor, llamadas 'aura', como ver luces o líneas zigzagueantes, u hormigueos en el cuerpo.
- Aunque no tiene cura definitiva, hoy en día existen muchas formas de controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
La migraña es una de las condiciones neurológicas más frecuentes en el mundo. Se calcula que afecta a aproximadamente 1 de cada 7 personas a nivel global. En España y América Latina también es muy prevalente. Muchas personas la padecen sin haber recibido un diagnóstico formal, por lo que es probable que los números reales sean aún más altos.
Cualquier persona puede tener migraña, pero es más frecuente en mujeres que en hombres, en gran parte debido a la influencia de las hormonas. Suele comenzar en la adolescencia o en la etapa adulta joven, aunque también puede aparecer en niños. Tiene cierto componente hereditario: si tus padres o hermanos la padecen, es más probable que tú también la tengas.
Síntomas
- Dolor de cabeza súbito, explosivo, que describes como 'el peor dolor de cabeza de tu vida' o que aparece en segundos — llama a los servicios de emergencia inmediatamente (112 en España; el número varía según el país en América Latina).
- Dolor de cabeza acompañado de fiebre alta, rigidez en el cuello, confusión intensa o erupciones en la piel — puede ser señal de meningitis u otra urgencia.
- Dolor de cabeza con debilidad repentina en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, visión doble o caída de la cara — puede ser señal de un derrame cerebral.
- Pérdida del conocimiento o convulsiones junto con el dolor de cabeza.
- Dolor de cabeza después de un golpe en la cabeza o un accidente.
- ⚠Un dolor de cabeza que es claramente diferente a tus migrañas habituales o que se siente mucho más fuerte de lo normal.
- ⚠Aura que dura más de una hora sin que aparezca el dolor de cabeza después.
- ⚠Pérdida de visión, especialmente si es repentina.
- ⚠Hormigueo o entumecimiento en la cara o extremidades que no mejora.
- ⚠Episodios de migraña que ocurren con mucha más frecuencia de lo habitual.
- ⚠Dificultad para controlar el dolor con las medidas habituales que te funcionaban antes.
Síntomas comunes
- Dolor de cabeza intenso, pulsátil o latente, generalmente en un lado de la cabeza.
- Náuseas (sensación de malestar en el estómago) o vómitos.
- Sensibilidad extrema a la luz (fotofobia): la luz molesta mucho durante el episodio.
- Sensibilidad extrema al sonido (fonofobia): los ruidos resultan insoportables.
- Sensibilidad a los olores, que puede empeorar el malestar.
- El dolor empeora con el movimiento físico o con actividades cotidianas como subir escaleras.
- Aura: señales neurológicas que aparecen antes o durante el dolor, como ver destellos, manchas brillantes o líneas en zigzag, visión borrosa, hormigueo en cara o manos, o dificultad para hablar (esto ocurre en aproximadamente 1 de cada 3 personas con migraña).
- Fase prodrómica: horas o incluso un día antes del dolor, algunas personas sienten cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, bostezos frecuentes o antojos de comida.
- Fase postdrómica (resaca de migraña): después del dolor, sensación de agotamiento, confusión leve o sensación de 'aturdimiento' que puede durar un día.
Síntomas en niños
- El dolor puede sentirse en ambos lados de la cabeza o en la frente, a diferencia de los adultos.
- Los episodios suelen ser más cortos en los niños, a veces de solo 1 a 2 horas.
- El malestar estomacal y los vómitos pueden ser más prominentes que el dolor de cabeza.
- Palidez en el rostro y ojeras.
- Deseo de dormir o de quedarse en un lugar tranquilo y oscuro.
- Pueden presentar equivalentes de migraña: episodios de vértigo (sensación de que todo gira), dolor abdominal recurrente sin causa aparente, o vómitos cíclicos, sin que necesariamente haya dolor de cabeza.
Síntomas en adultos mayores
- En personas mayores, los episodios de migraña pueden volverse menos frecuentes o menos intensos con el tiempo.
- El aura puede aparecer sin dolor de cabeza, lo que a veces se confunde con otros problemas neurológicos.
- Es importante que cualquier dolor de cabeza nuevo o diferente en una persona mayor sea evaluado por un médico, ya que puede tener otras causas.
- Los síntomas pueden ser más difusos o difíciles de describir.
Causas
Causas principales
- La causa exacta de la migraña no se conoce completamente, pero se sabe que implica cambios en la actividad cerebral y en los nervios y vasos sanguíneos del cerebro.
- Se cree que el nervio trigémino (uno de los principales nervios de la cara y la cabeza) y ciertas sustancias químicas del cerebro, como la serotonina, juegan un papel importante en el inicio de los episodios.
- Los factores genéticos (hereditarios) tienen una influencia significativa: tener familiares directos con migraña aumenta el riesgo.
- Los cambios hormonales, especialmente en las mujeres, son un factor importante: muchas mujeres notan que las migrañas están relacionadas con su ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia.
Factores de riesgo
- Antecedentes familiares de migraña.
- Ser mujer, especialmente en edad reproductiva.
- Cambios hormonales (menstruación, embarazo, uso de anticonceptivos hormonales, menopausia).
- Estrés emocional o físico intenso.
- Cambios en los patrones de sueño: dormir demasiado o demasiado poco.
- Saltarse comidas o ayunar.
- Deshidratación (no beber suficiente agua).
- Ciertos alimentos o bebidas que actúan como 'desencadenantes' en algunas personas, como el alcohol, la cafeína, los quesos curados o los alimentos procesados con ciertos aditivos.
- Cambios en el clima o la presión atmosférica.
- Exposición a luces brillantes, pantallas o ruidos fuertes.
- Olores intensos.
- Viajes largos o cambios en las rutinas habituales.
- Uso excesivo de analgésicos (medicamentos para el dolor), que paradójicamente puede causar lo que se llama 'cefalea por abuso de medicación'.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes un dolor de cabeza que describes como el peor de tu vida o que apareció de forma súbita y explosiva, busca atención de emergencia de inmediato.
- Si el dolor de cabeza viene acompañado de fiebre, rigidez en el cuello, confusión, problemas para hablar o debilidad en el cuerpo.
- Si tus migrañas cambian de patrón de forma notable o aumentan mucho en frecuencia o intensidad.
- Si el aura dura más de lo habitual o aparecen síntomas neurológicos nuevos.
Programe una cita de rutina si:
- Si tienes dolores de cabeza frecuentes (más de 2 o 3 veces al mes) que afectan tu trabajo, familia o vida diaria.
- Si nunca has recibido un diagnóstico formal y crees que podrías tener migraña.
- Si los tratamientos que usas actualmente no están funcionando bien para controlar los episodios.
- Si necesitas tomar analgésicos muy seguido para manejar los dolores de cabeza.
- Si los episodios te hacen faltar al trabajo, la escuela o a compromisos importantes.
Diagnóstico
No existe un análisis de sangre ni una prueba única que confirme la migraña. El diagnóstico lo realiza un médico principalmente a través de la historia clínica: escuchará con detalle cómo son tus dolores de cabeza, cuándo comenzaron, con qué frecuencia ocurren, qué síntomas acompañan el dolor, qué cosas parecen desencadenarlos y si tienes familiares con la misma condición. También realizará una exploración física y neurológica (revisión del sistema nervioso). Es muy útil que lleves un diario de tus episodios para la consulta.
Pruebas que se pueden realizar
- En la mayoría de los casos no se necesitan pruebas adicionales si el patrón del dolor es típico de migraña y la exploración neurológica es normal.
- Resonancia magnética (RM) del cerebro: una exploración por imágenes que permite ver el cerebro en detalle. Se puede solicitar si hay síntomas inusuales, si el dolor de cabeza es nuevo en una persona mayor o para descartar otras causas.
- Tomografía computarizada (TC): otra prueba de imagen, útil en situaciones de urgencia para descartar causas graves como hemorragias.
- Análisis de sangre: pueden pedirse para descartar otras condiciones que a veces causan dolores de cabeza.
- Punción lumbar (extracción de líquido cefalorraquídeo, el líquido que rodea el cerebro y la médula): solo se realiza en casos muy específicos donde se sospecha una causa grave.
Qué esperar en su cita
La primera consulta puede tomar un tiempo, ya que el médico necesita hacerte muchas preguntas para entender bien tu historial. Es posible que te derive a un neurólogo (especialista del sistema nervioso) si los episodios son frecuentes, intensos o difíciles de controlar. Llevar un diario de dolores de cabeza — anotando cuándo ocurren, cuánto duran, qué síntomas tienes, qué tomaste y qué crees que lo desencadenó — es una de las herramientas más útiles que puedes llevar a la consulta.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento de la migraña tiene dos grandes partes: aliviar el dolor y los síntomas durante un episodio (tratamiento agudo o de rescate), y reducir la frecuencia e intensidad de los episodios futuros (tratamiento preventivo o profiláctico). El plan de cada persona es diferente, y encontrar el enfoque adecuado puede llevar algo de tiempo y ajustes. Lo más importante es trabajar en equipo con tu médico.
Autocuidado en el hogar
- Al inicio de un episodio, retírate a un lugar tranquilo, oscuro y fresco. El descanso en esas condiciones puede ayudar mucho.
- Aplica compresas frías o calientes en la cabeza o el cuello, según lo que te resulte más alivio.
- Trata de dormir si puedes, ya que el sueño suele ayudar a que el episodio pase antes.
- Bebe agua con sorbos pequeños si las náuseas te lo permiten, para mantenerte hidratado.
- Identifica tus desencadenantes personales llevando un diario de migraña y trata de evitarlos.
- Mantén horarios regulares de sueño, comidas y actividad física, ya que la rutina es muy beneficiosa.
- Técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación o el yoga pueden ayudar a manejar el estrés, que es un desencadenante frecuente.
- Limita el uso de pantallas durante los episodios y trata de reducirlas también en general si notan que son un desencadenante.
Tratamientos médicos
Existen dos tipos principales de tratamiento médico para la migraña. El primero es el tratamiento agudo, que se toma al inicio de un episodio para aliviar el dolor y los síntomas; hay varias opciones disponibles que el médico puede recomendar según tu situación particular. El segundo es el tratamiento preventivo, que se toma de forma continua (a diario o de forma regular) para reducir la frecuencia y la gravedad de los episodios; este tipo de tratamiento suele considerarse cuando las migrañas son muy frecuentes o afectan mucho la calidad de vida. En los últimos años han surgido tratamientos preventivos nuevos específicamente diseñados para la migraña, lo que ha supuesto un avance importante. También existen tratamientos no farmacológicos complementarios como la neuroestimulación (uso de dispositivos que estimulan nervios con electricidad suave), que algunos médicos pueden recomendar. Siempre consulta con tu médico o neurólogo para saber qué opción es la más adecuada para ti.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía no es un tratamiento habitual para la migraña. En casos muy seleccionados y especializados, se han investigado procedimientos como la descompresión de ciertos nervios o la estimulación cerebral profunda, pero estos se consideran solo en situaciones excepcionales y se evalúan con mucho cuidado por equipos de especialistas. Para la gran mayoría de las personas con migraña, la cirugía no es una opción ni es necesaria.
Vivir con esta afección
Vivir con migraña puede ser un desafío, especialmente cuando los episodios son frecuentes o intensos. Muchas personas aprenden con el tiempo a reconocer las señales tempranas de un episodio y actuar rápido, lo que puede hacer una gran diferencia. Planificar la vida teniendo en cuenta la posibilidad de un episodio — por ejemplo, tener siempre a mano lo que necesitas, comunicar tu situación a personas de confianza en el trabajo o en casa, y no avergonzarte de necesitar descanso — es parte importante del manejo diario. La migraña no te define, pero aprender a convivir con ella de forma inteligente puede darte mucho más control.
Consejos de estilo de vida
- Mantén una rutina de sueño regular: acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana.
- No te saltes comidas y trata de comer a horarios regulares.
- Bebe suficiente agua durante el día para mantenerte bien hidratado.
- Reduce o evita el consumo de alcohol y cafeína, especialmente si notas que son desencadenantes para ti.
- Maneja el estrés de forma activa: técnicas de relajación, mindfulness (atención plena), tiempo al aire libre o actividades que disfrutes.
- Lleva un diario de migraña para identificar tus desencadenantes personales y patrones.
- Informa a tu empleador, pareja o personas cercanas sobre tu condición para que puedan apoyarte cuando lo necesitas.
- Planifica con antelación viajes, eventos u otros cambios de rutina que puedan ser desencadenantes.
Dieta y ejercicio
Aunque no existe una 'dieta anti-migraña' universal, algunas personas identifican alimentos o bebidas específicos que desencadenan sus episodios, como el alcohol (especialmente el vino tinto), la cafeína en exceso, los quesos añejos, los embutidos procesados, o los alimentos con ciertos aditivos. Llevar un diario de lo que comes y cuándo tienes episodios puede ayudarte a identificar tus propios desencadenantes. En cuanto al ejercicio, la actividad física regular y moderada — como caminar, nadar o el yoga — es beneficiosa y puede ayudar a reducir la frecuencia de las migrañas a largo plazo. Eso sí, evita ejercicios muy intensos de forma repentina, ya que el esfuerzo extremo puede desencadenar episodios en algunas personas. Comienza despacio y aumenta gradualmente.
Salud mental y bienestar emocional
Vivir con una condición crónica como la migraña puede tener un impacto real en el bienestar emocional y mental. Muchas personas con migraña frecuente experimentan sentimientos de frustración, ansiedad por cuándo llegará el próximo episodio, o tristeza por las actividades que deben cancelar o evitar. Es completamente normal sentirse así. La migraña y la depresión o la ansiedad con frecuencia coexisten, y esto no es una señal de debilidad, sino parte de la naturaleza de la condición. Si sientes que tu estado emocional se ve afectado, habla con tu médico. Buscar apoyo psicológico puede ser una parte muy valiosa de tu tratamiento. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato: no estás solo/a. Puedes contactar a un servicio de salud mental o una línea de crisis.
Prevención
No siempre es posible prevenir la migraña por completo, ya que tiene una base genética y neurológica. Sin embargo, sí es posible reducir significativamente la frecuencia, la intensidad y la duración de los episodios. Las estrategias más efectivas incluyen identificar y evitar los desencadenantes personales, mantener una rutina saludable y regular, manejar el estrés de forma activa, y en algunos casos, tomar un tratamiento preventivo indicado por el médico. Con el tiempo y el enfoque adecuado, muchas personas consiguen tener mucho menos migrañas que antes.
Vacunas
No existen vacunas para la migraña.
Programas de detección
No existen pruebas de detección (cribado) específicas para la migraña. El diagnóstico se hace cuando una persona consulta por sus síntomas. Si tienes dolores de cabeza frecuentes que afectan tu vida, el mejor paso es comentárselo a tu médico.
Complicaciones
Si no se trata
- Estado de mal migrañoso (status migrañoso): un episodio de migraña que dura más de 72 horas y que puede requerir atención médica.
- Cefalea por abuso de medicación: cuando se usan analgésicos u otros medicamentos para el dolor muy frecuentemente, el cerebro puede volverse más sensible al dolor, lo que paradójicamente hace que los dolores de cabeza sean más frecuentes.
- Impacto importante en la calidad de vida: migrañas frecuentes sin tratar pueden afectar el trabajo, las relaciones personales, la vida social y el bienestar emocional de forma significativa.
- Aumento del riesgo de depresión y ansiedad cuando la condición no se maneja adecuadamente.
- En casos poco frecuentes, puede producirse un infarto migrañoso (daño cerebral asociado a un episodio de aura muy prolongado), aunque esto es raro.
- Sensibilización central: con el tiempo, si las migrañas son muy frecuentes y no se tratan, el sistema nervioso puede volverse más sensible en general, lo que hace que los episodios sean más difíciles de manejar.
Pronóstico a largo plazo
La migraña es una condición que muchas personas aprenden a manejar de forma muy efectiva con el tiempo. Aunque puede ser intensa y frustrante, hoy contamos con más herramientas que nunca para controlarla: desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos médicos cada vez más avanzados y específicos. Muchas personas ven una mejora significativa en su calidad de vida una vez que tienen un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuado. Además, para muchas mujeres, la migraña mejora de forma natural después de la menopausia. Con el acompañamiento correcto, vivir bien con migraña es completamente posible.
Encontrar apoyo
Organizaciones internacionales
- International Headache Society (IHS) — Sociedad Internacional de Cefaleas ↗
- Migraine Trust — Fundación de la Migraña (recursos en inglés con información internacional) ↗
- World Headache Alliance — Alianza Mundial de Cefaleas ↗
Organizaciones locales
- Asociación Latinoamericana de Cefaleas (ALATECE) ↗ · América Latina
Líneas de ayuda
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.