Osteoarthritis hip
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
La artrosis de cadera es una enfermedad en la que el cartílago (el tejido que amortigua los extremos de los huesos) se desgasta lentamente. Esto hace que los huesos rocen entre sí, causando dolor, rigidez y dificultad para moverse.
Datos clave
- Es la forma más común de artritis en la cadera.
- No tiene cura, pero los síntomas se pueden controlar con tratamiento.
- El desgaste del cartílago es progresivo, pero un manejo adecuado puede retrasar el avance.
Sí, es muy frecuente. La artrosis de cadera afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente a medida que envejecemos.
Afecta principalmente a personas mayores de 50 años, pero también puede presentarse en personas más jóvenes debido a lesiones, problemas de cadera desde el nacimiento (como displasia) o sobrepeso.
Síntomas
- Dolor repentino e intenso en la cadera que no le permite apoyar la pierna.
- Incapacidad repentina para mover la cadera o la pierna.
- La cadera se ve deformada o fuera de lugar (posible luxación).
- Entumecimiento o pérdida de sensibilidad en la pierna junto al dolor.
- ⚠Dolor que empeora rápidamente o no mejora con reposo.
- ⚠Enrojecimiento, hinchazón o calor en la cadera (puede indicar infección).
- ⚠Fiebre acompañada de dolor de cadera.
- ⚠Si ya tiene artrosis, cambios bruscos en el dolor o la capacidad de moverse.
Síntomas comunes
- Dolor en la cadera, la ingle o la parte externa del muslo.
- Rigidez en la cadera, especialmente por la mañana o después de estar sentado un rato.
- Dificultad para moverse, como al levantarse de una silla o al subir escaleras.
- Sensación de chasquido o roce al mover la cadera.
- Dolor que empeora con la actividad y mejora con el reposo.
Síntomas en niños
- La artrosis de cadera es muy rara en niños. Si ocurre, suele deberse a afecciones previas como displasia de cadera o enfermedad de Perthes.
- Los síntomas pueden incluir cojera, dolor en la cadera o la rodilla, y limitación para mover la pierna.
Síntomas en adultos mayores
- El dolor puede volverse constante, incluso en reposo o por la noche.
- Mayor rigidez y dificultad para caminar o realizar tareas cotidianas.
- Pérdida de fuerza en los músculos de la pierna afectada.
- Mayor riesgo de caídas debido a la inestabilidad.
Causas
Causas principales
- El desgaste natural del cartílago con la edad (uso a lo largo de los años).
- Lesiones previas en la cadera, como fracturas o luxaciones.
- Problemas congénitos (de nacimiento) como la displasia de cadera.
- Enfermedades que dañan el cartílago, como la artritis reumatoide.
Factores de riesgo
- Edad avanzada (mayor de 50 años).
- Tener sobrepeso u obesidad, porque aumenta la presión sobre la cadera.
- Antecedentes familiares de artrosis.
- Trabajos o deportes que exigen movimientos repetitivos de la cadera.
- Lesiones previas en la cadera o la pierna.
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tiene dolor intenso y repentino que le impide caminar.
- Si nota hinchazón, enrojecimiento o fiebre junto con el dolor de cadera.
- Si la pierna se siente débil o se adormece.
Programe una cita de rutina si:
- Si el dolor de cadera le dura más de dos semanas y no mejora con reposo.
- Si la rigidez le dificulta las actividades diarias, como vestirse o caminar.
- Si los remedios caseros (hielo, reposo, analgésicos de venta libre) ya no le alivian.
Diagnóstico
El médico le preguntará sobre sus síntomas, su historial médico y le hará un examen físico para evaluar el movimiento y el dolor en la cadera. También puede pedir pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico.
Pruebas que se pueden realizar
- Radiografías: muestran si hay pérdida de cartílago, estrechamiento del espacio articular o formación de espolones óseos.
- Resonancia magnética (RM): se usa si se sospechan otros problemas o si las radiografías no son claras.
- Análisis de sangre: a veces se realizan para descartar otras enfermedades, como la artritis reumatoide.
Qué esperar en su cita
El diagnóstico suele hacerse en la consulta del médico de cabecera o del reumatólogo. Le explicarán el grado de desgaste de su cadera y las opciones de tratamiento. Es posible que le deriven a un fisioterapeuta o a un especialista en rehabilitación.
Tratamiento
El tratamiento de la artrosis de cadera busca aliviar el dolor, mejorar la movilidad y retrasar el avance de la enfermedad. No hay una cura, pero muchas personas logran mantenerse activas con una combinación de cuidados personales, terapias y, en algunos casos, medicamentos o cirugía.
Autocuidado en el hogar
- Mantener un peso saludable para reducir la presión sobre la cadera.
- Hacer ejercicio suave como caminar, nadar o montar en bicicleta (pregunte a su médico o fisioterapeuta qué ejercicios son seguros).
- Aplicar frío (hielo envuelto en un paño) durante 15-20 minutos después de la actividad para reducir la inflamación, o calor (almohadilla térmica) para aliviar la rigidez.
- Usar calzado cómodo con buena amortiguación.
- Evitar actividades de alto impacto que golpeen la cadera, como correr o saltar.
Tratamientos médicos
El médico puede recomendar analgésicos de venta libre (como paracetamol) o antiinflamatorios no esteroideos (como ibuprofeno o naproxeno) para el dolor, siempre por períodos cortos y bajo supervisión. En casos más severos, puede indicar inyecciones de corticoides o ácido hialurónico en la cadera para reducir la inflamación y lubricar la articulación. También existen medicamentos recetados para el dolor crónico, pero todos deben ser evaluados por un profesional. La fisioterapia es clave para fortalecer los músculos alrededor de la cadera y mejorar la estabilidad.
¿Cuándo se considera la cirugía?
Cuando el dolor es intenso, la movilidad está muy limitada y los tratamientos no quirúrgicos ya no ayudan, se puede considerar una cirugía de reemplazo total de cadera (prótesis de cadera). Es una operación muy común y exitosa que alivia el dolor y recupera la función en la mayoría de los casos.
Vivir con esta afección
Vivir con artrosis de cadera implica aprender a manejar el dolor y la rigidez en el día a día. Escuche a su cuerpo: alterne actividad con reposo, y no fuerce la cadera cuando le duela. Use bastón o andador si su médico lo recomienda para aliviar la carga.
Consejos de estilo de vida
- Mantenga una rutina de ejercicio suave, como caminar o nadar, la mayoría de los días.
- Use sillas con respaldo recto y asiento firme para levantarse más fácilmente.
- Evite estar mucho tiempo de pie o sentado en sillones muy bajos.
- Organice su hogar para tener lo que necesita al alcance y evitar movimientos que le duelan.
Dieta y ejercicio
Una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables (como el aceite de oliva) puede ayudar a mantener un peso saludable y reducir la inflamación. Los ácidos grasos omega-3 (presentes en el pescado, nueces y semillas) son beneficiosos. El ejercicio debe ser de bajo impacto: nadar, caminar en terreno llano, bicicleta estática o yoga suave. La fisioterapia le enseñará ejercicios específicos para fortalecer los músculos que sostienen la cadera.
Salud mental y bienestar emocional
El dolor crónico y la limitación de movimiento pueden provocar frustración, tristeza o ansiedad. Es normal sentirse así. Hablar con su médico, familiares o un profesional de salud mental puede ayudar. Recuerde que mantenerse activo y buscar apoyo mejora su estado de ánimo y su calidad de vida.
Prevención
No se puede prevenir completamente, pero se puede reducir el riesgo manteniendo un peso saludable, haciendo ejercicio de bajo impacto con regularidad, evitando lesiones de cadera y fortaleciendo los músculos de las piernas.
Complicaciones
Si no se trata
- El dolor y la rigidez pueden empeorar, haciendo que sea difícil caminar o realizar actividades diarias.
- Debilidad muscular en la pierna afectada, lo que aumenta el riesgo de caídas.
- La cadera puede volverse rígida y deformarse, limitando aún más el movimiento.
- Dependencia de otras personas para las tareas cotidianas.
Pronóstico a largo plazo
Con un manejo adecuado, la mayoría de las personas con artrosis de cadera pueden mantener una vida activa y con poco dolor. La fisioterapia, los cambios de hábitos y, si es necesario, la cirugía, ofrecen buenos resultados. No es una enfermedad que ponga en peligro la vida, pero sí requiere cuidados para preservar la movilidad y la calidad de vida.
Encontrar apoyo
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 27 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
Si los síntomas son graves, empeoran o son urgentes, llame al número de emergencias local o busque atención de urgencia.