Riesgos y beneficios de la cirugía de várices
Basado en guías clínicas internacionales
Resumen
Las várices son venas hinchadas y retorcidas que se ven debajo de la piel, generalmente en las piernas. La cirugía de várices es una operación para remover o cerrar estas venas dañadas y mejorar la circulación de la sangre.
Datos clave
- La cirugía de várices puede aliviar el dolor, la pesadez y la hinchazón en las piernas.
- Como toda cirugía, tiene riesgos como infección, sangrado o daño a los nervios.
- No todas las personas con várices necesitan cirugía; a veces basta con cambios en el estilo de vida o tratamientos menos invasivos.
Las várices son muy comunes: afectan hasta a 3 de cada 10 adultos. La cirugía es solo una opción para quienes tienen síntomas graves o complicaciones.
Afecta más a mujeres que a hombres, y es más frecuente en personas mayores de 40 años, embarazadas o con antecedentes familiares de várices.
Síntomas
- Si una vena varicosa se rompe y sangra mucho, llama a emergencias (112 en España, 911 en México, etc.)
- Si de repente la pierna se pone muy hinchada, roja y caliente, podría ser un coágulo (trombosis venosa profunda); busca ayuda de emergencia.
- ⚠Si tienes una úlcera en la pierna que no mejora, consulta a tu médico ese mismo día.
- ⚠Si el dolor o la hinchazón empeoran de repente, acude a cuidados urgentes.
Síntomas comunes
- Dolor o sensación de pesadez en las piernas
- Hinchazón en tobillos y pies
- Calambres musculares, especialmente por la noche
- Picazón o ardor alrededor de las venas visibles
Síntomas en niños
- Las várices son poco frecuentes en niños. Si aparecen, puede deberse a problemas congénitos o malformaciones venosas.
Síntomas en adultos mayores
- En adultos mayores, las várices pueden causar más hinchazón y cambios en la piel, como oscurecimiento o endurecimiento.
- También aumenta el riesgo de úlceras venosas (llagas que no cicatrizan bien).
Causas
Causas principales
- Válvulas débiles o dañadas dentro de las venas que no permiten que la sangre fluya correctamente hacia el corazón.
- La sangre se acumula en las venas, haciendo que se estiren y se hinchen.
Factores de riesgo
- Edad avanzada
- Embarazo
- Obesidad
- Permanecer mucho tiempo de pie o sentado
- Antecedentes familiares de várices
- Ser mujer
Cuándo consultar a un médico
Consulte a un médico de inmediato si:
- Si tienes sangrado abundante de una vena varicosa, llama a emergencias.
- Si la pierna se pone muy hinchada, roja y caliente (posible coágulo), ve a urgencias.
Programe una cita de rutina si:
- Si las várices te duelen, te pesan o te molestan en tu día a día.
- Si notas cambios en la piel de la pierna, como oscurecimiento o llagas.
- Si quieres conocer las opciones de tratamiento, incluida la cirugía.
Diagnóstico
El médico examinará tus piernas mientras estás de pie y te hará preguntas sobre tus síntomas. También puede usar un ecógrafo (una máquina con ultrasonido) para ver cómo fluye la sangre en tus venas.
Pruebas que se pueden realizar
- Examen físico (observar y palpar las venas)
- Ecografía Doppler (ultrasonido para evaluar el flujo sanguíneo)
- En casos especiales, venografía (rayos X con contraste)
Qué esperar en su cita
La evaluación es sencilla y sin dolor. Te pedirán que te subas a una camilla y el médico moverá un pequeño dispositivo sobre tu pierna. El resultado ayuda a decidir si necesitas tratamiento y cuál es el mejor.
Tratamiento
El tratamiento para las várices depende de tus síntomas, tu salud general y tus preferencias. Puede ir desde cambios en el estilo de vida hasta procedimientos médicos. La cirugía es una opción cuando otros tratamientos no han funcionado o si las várices causan problemas graves.
Autocuidado en el hogar
- Eleva las piernas varias veces al día para ayudar a que la sangre fluya mejor.
- Usa medias de compresión, que aprietan suavemente las piernas y mejoran la circulación.
- Haz ejercicio regularmente, como caminar, para fortalecer los músculos de las piernas.
- Evita estar mucho tiempo de pie o sentado sin moverte.
Tratamientos médicos
Existen tratamientos mínimamente invasivos, como la escleroterapia (inyectar una solución para cerrar la vena) o la ablación con láser o radiofrecuencia (calentar la vena desde adentro para cerrarla). También hay procedimientos más invasivos, como la flebectomía (extracción de la vena a través de pequeñas incisiones) o la cirugía de ligadura y stripping (atar y retirar la vena principal). Todos tienen sus propios beneficios y riesgos que tu médico te explicará.
¿Cuándo se considera la cirugía?
La cirugía se considera cuando las várices causan dolor intenso, hinchazón crónica, úlceras en la piel o sangrado, y cuando otros tratamientos más simples no han sido suficientes. También puede ser una opción estética si las várices afectan mucho tu calidad de vida.
Vivir con esta afección
Vivir con várices puede ser incómodo, pero con cuidados diarios puedes aliviar los síntomas. La cirugía puede mejorar mucho tu calidad de vida si los síntomas son graves.
Consejos de estilo de vida
- Mantén un peso saludable para no sobrecargar las venas.
- No cruces las piernas al sentarte, para no dificultar la circulación.
- Usa ropa holgada y evita los tacones altos todos los días.
Dieta y ejercicio
Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, cereales integrales) ayuda a evitar el estreñimiento, que puede empeorar las várices. El ejercicio moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta, mejora la circulación y fortalece las piernas.
Salud mental y bienestar emocional
Las várices visibles pueden hacer que algunas personas se sientan incómodas con su apariencia. Si eso te preocupa, habla con tu médico sobre las opciones de tratamiento. Recuerda que no estás solo; muchas personas tienen várices y hay formas de manejarlas.
Prevención
No siempre se pueden prevenir las várices, especialmente si tienes antecedentes familiares. Pero puedes reducir el riesgo manteniendo un peso saludable, haciendo ejercicio y evitando estar mucho tiempo de pie o sentado.
Vacunas
No hay vacunas para las várices.
Programas de detección
No se recomienda un cribado (examen de rutina) para todas las personas. Si tienes síntomas o factores de riesgo, consulta a tu médico.
Complicaciones
Si no se trata
- Las várices pueden empeorar con el tiempo, causando más dolor e hinchazón.
- Pueden aparecer úlceras en la piel (llagas que no cicatrizan).
- Aumenta el riesgo de tromboflebitis (inflamación con coágulos en venas superficiales) o trombosis venosa profunda (coágulos en venas profundas, más graves).
- El sangrado de una vena varicosa puede ser difícil de controlar.
Pronóstico a largo plazo
Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con várices mejoran mucho. La cirugía tiene una alta tasa de éxito para aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Sin embargo, pueden aparecer nuevas várices con el tiempo. Llevar un estilo de vida saludable y seguir las recomendaciones de tu médico ayuda a mantener los resultados.
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Verifica siempre la información con tu médico
Las guías de salud varían según el país y la región. La información de este artículo se basa en guías clínicas internacionales, pero puede no reflejar las guías, medicamentos o prácticas específicas de su país. Siempre discuta sus preocupaciones de salud con su médico o profesional de salud, y consulte las guías nacionales locales cuando estén disponibles.
Aviso importante Esta información es solo con fines educativos. No reemplaza el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Siempre consulte a un proveedor de atención médica calificado sobre su situación específica. Si está experimentando una emergencia médica, llame a los servicios de emergencia locales de inmediato.
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Fuentes y orientación
Este artículo es educativo y se prepara con referencia a fuentes reconocidas de información sanitaria y orientación clínica cuando están disponibles. Los enlaces a fuentes específicas pueden variar según el tema.
Última actualización: 31 de julio de 2026
Nota educativa: Esta información es solo para educación y no es un diagnóstico.
Úsela para apoyar, no reemplazar, el consejo de un profesional de salud con licencia.
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